Activa las notificaciones para estar al tanto de lo más nuevo en tecnología.

Pesadillas de Shepard

¿Qué tienen en común los sueños y los videojuegos? Ambos son realidades alternas. Partiendo de este principio, es fácil darse cuenta de que de hecho, los diferentes títulos que juegan los gamers pueden afectar la forma en la que una dimensión se relaciona a otra; es decir, la forma en la que un videojuego puede alterar las imágenes mentales creadas por el subconsciente.

Se han realizado numerosos estudios alrededor del mundo sobre el efecto de los videojuegos en diferentes ámbitos, pero recientemente, la psicóloga canadiense Jayne Gackenbach (líder en conocimiento sobre cómo afectan los videojuegos al ser humano) descubrió algo muy interesante. Según los resultados de su investigación, los gamers que juegan constantemente pasan por una especie de transformación mental nocturna que afecta las experiencias de la vida “real”.

Según dice, entre estas dos realidades alternas existe una conexión muy poderosa ya que con un experimento que incluyó a 123 gamers y “civiles”, la psicóloga ha descubierto que un gamer que juega seguido es más propenso a varias cosas. Primero, los hardcore gamers tienden a experimentar más sueños lúcidos que el resto de la gente. Segundo, este tipo de personas tienen un nivel de concentración y una relación espacial más elevada que la del ciudadano promedio.

Algo muy interesante es que Jayne Gackenbach descubrió que aparte de tener más sueños lúcidos, los gamers no ven las pesadillas como algo inherentemente negativo y además, pueden ejercer una especie de control sobre el sueño en sí. Igual que como llevarían a un protagonista por la historia como les diera la gana, los gamers se conducen a sí mismos por el propio sueño alternando entre la primera y tercera persona, igual que en un videojuego como Skyrim, por ejemplo.

Primera persona en Dishonored

En cuanto a las pesadillas, lo que se encontró es que los gamers son más propensos a soñar cosas “rarísimas e imposibles”. Otro resultado que se encontró es que mientras una persona normal no está preparada para lidiar con el problema en cuestión y puede despertarse de forma abrupta y en absoluto terror, un gamer sigue durmiendo plácidamente y resuelve la situación in-dream. Supuestamente, este mismo conocimiento extraño se aplica a la vida “real”, donde un gamer puede reaccionar mejor ante el caos gracias al “entrenamiento” de las pesadillas. “Los gamers ya saben lo que es estar en control de una realidad alterna. Así que tiene sentido que un gamer note que está en un sueño y que puede manipular lo que sucede.”

Los videojuegos ya llevan rato siendo una parte increíblemente relevante de la industria tecnológica y con estudios como el de Jayne Gackenbach, es más que claro que aunque son una realidad alterna, pueden afectar profundamente la dimensión y percepción cotidiana (ya sea para bien o para mal). Aunque la mayoría de las investigaciones –la de Gackenbach incluida– suelen enfocarse primordialmente en hombres, se sostiene que esto es irrelevante y que aplica para ambos géneros ya que los estudios tienen bases así por una cultura general en la que es “más común que una mujer no sea hardcore gamer”.

Aunque este tipo de investigación todavía es escasa, lo que se ha encontrado es sorprendente y no es raro conocer a un gamer que pueda afirmar con seguridad que sus sueños sí se ven afectados de alguna forma por lo que esté jugando en el momento. Ahora, si una historia experimentada a través de una pantalla (donde todo lo de alrededor sigue siendo real) puede causar este tipo de impacto en la mente, hay que imaginarse lo que podría suceder cuando las realidades virtuales como Oculus Rift sean lo normal en las salas y habitaciones.

Oculus Rift

Si un videojuego común puede modificar patrones de sueño, pensamiento y conducta de forma tan sutil, una experiencia tan inmersiva como la que producen las RVs puede tener efectos que nunca hemos visto. Ya se comenzaron a hacer estudios sobre las consecuencias de las realidades virtuales sobre el sueño y el subconsciente (sobretodo en California, Estados Unidos) pero hasta ahora, vienen a la mente escenarios limitados. Una experiencia tan inmersiva de terror, erotismo, acción o puro conocimiento podría hacer posible varias cosas: el uso terapéutico de la RV para tratar problemas mentales, una realidad aún más fragmentada y confusa que la actual y líneas muy difusas (no necesariamente está mal) entre lo que supuestamente es real y lo que no.

Existen dos grandes formas de pensar en relación a este tema. Algunos creen que los videojuegos alteran a los sentidos y a los sueños de forma “sintética” (por ponerlo de alguna forma) y que eso es inaceptable. Mientras, otros creen que como las pesadillas y sueños son algo natural y evolutivo que sirve para resolver problemas reales, modificar la experiencia y tener la capacidad de resistir es un “plus”. Al tratarse de un tema tan abstracto, los resultados son difíciles de clasificar; pero en poco tiempo, la realidad virtual será cada vez más común y popular, por lo que los efectos de los videojuegos sobre el sueño serán más claros.

Si ustedes son gamers, ¿creen juegos alteran de alguna forma sus sueños/pesadillas? Para intentar poner en imágenes un posible futuro, aquí les dejo un vid musical de EMA que se me hizo un poco como “el lado oscuro” de lo que podría pasarle a la mente con el dominio de sistemas como Oculus Rift. ¿Creen que la realidad virtual tendrá algún efecto poderoso sobre el subconsciente?

Desde la Red…
Comentarios