Activa las notificaciones para estar al tanto de lo más nuevo en tecnología.

MIT-Engineering-Bacteroides

Científicos del MIT han creado una versión genéticamente modificada de una de las bacterias más comunes en el intestino humano, los Bacteroides Thetaiotaomicron, para diagnosticar y tratar diferentes enfermedades.

“Hemos querido dotar a esta bacteria con la capacidad de hacer cosas nuevas, como activar la producción de moléculas terapéuticas para tratar la enfermedad dentro de los intestinos”, dijo Timothy Lu, responsable de la investigación.

Por cada célula humana que hay en nuestro cuerpo, hay otras 9 que son bacterias (el 90% de nuestro organismo para ser exactos). Dichas bacterias son inofensivas en su mayoría, y otras están más o menos controladas gracias a nuestro sistema inmune.

Trabajos anteriores han hecho uso de la modificación artificial de bacterias, como el E. Coli y la Listeria, para entregar fármacos para tratar el cáncer o la obesidad. Pero el E. Coli y la Listeria tienen una desventaja, se borran del cuerpo rápidamente.

Los bacteroides representan el 12% de los microorganismos intestinales, lo que significa que una versión modificada de estas bacterias diseñada para tratamiento terapéutico duraría más tiempo dentro de los intestinos.

fx1

La Bacteroides thetaiotaomicron tiene la función de romper almidones procedentes de la dieta. Su elevada cantidad en el intestino sugiere que interacciona de forma estable con las células humanas y otros tipos de microorganismos intestinales, por lo que su modificación genética también debería mantener esta estabilidad.

En el estudio los investigadores utilizaron una técnica llamada Bacterial conjugation para insertar un gen llamado luciferase que está codificado para producir fluorescencia en el genoma de la bacteria intestinal, logrando hacer que los microorganismos secretaran una proteína que brillase como una luciernaga al expulsarse en las heces.

Los investigadores del MIT creen que este diseño genético a demanda de las bacterias intestinales podría servir para identificar y matar otros microorganismos peligrosos, crear medicamentos para tratar o prevenir enfermedades como el síndrome del intestino irritable, o modificar alimentos que pueden ser difíciles de digerir.

“Fue notable cómo muchas de las herramientas genéticas, como sensores y circuitos, desarrollados para ser usados en E. coli también parecen funcionar en Bacteroides. Hemos sido capaces de controlar bacterias modificadas que residían en el intestino de ratones para darles de comer diferentes alimentos y productos químicos. Esto podría ser una poderosa plataforma para futuros tratamientos en humanos”, dijo Christopher Voigt, co-autor en la investigación.

Referencia: Cell, MIT

Desde la Red…
Comentarios