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La Agencia Espacial Europea (ESA) ha decidido ampliar por nueve meses la duración de la misión de Rosetta en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Las razones para esto son variadas. Por una parte, a Rosetta le queda combustible y sus instrumentos de medición están en mejor estado de lo que se había previsto. De hecho, la misión podría extenderse hasta septiembre del 2016 si salen las cosas de la mejor manera y no hay contratiempos. Es claro que es una de esas oportunidades únicas para entender más lo que ocurre en los cometas. El 67P llegará a acercarse al Sol en agosto de este año para entonces comenzar a alejarse. Es probable que pueda Rosetta conseguir mucha más información de lo que ocurre en este cuerpo celeste y así entender más la vida de los cometas en el Universo.

Es claro que cuando el cometa empiece a alejarse del Sol, la energía disponible, tanto en Rosetta como en su subnave, Philae, que se encuentra en la superficie del cometa, empezará a decaer y podría entrar en otro período de hibernación o de plano simplemente no transmitir más. Rosetta igualmente, empezará a tener dificultades para poder mandar y recibir órdenes de la Tierra, pues depende en gran parte de sus paneles solares, los cuales poco a poco empezarán a recibir menos y menos luz para alimentar a la nave.

Rosetta entró en órbita del cometa 67P el 13 de agosto del 2014, tras diez años de haber estado viajando para llegar a su destino. Gracias a la información enviada por la nave, se tienen ya un buen número de estudios sobre la composición y estructura del cuerpo celeste. Por ejemplo, se mostró que el agua hallada en el cometa no es igual que el agua en la Tierra, por lo que no se asume que estos cuerpos hayan contribuido a traer agua a nuestro planeta cuando ésta se fue formando. Sin embargo, en una última información, la sonda mandó datos que parecen mostrar que hay hielo en la superficie del cometa. El hallazgo lo realizó la cámara de alta resolución OSIRIS en septiembre del 2014 y se presentarán los resultados en un artículo en la revista Astronomy & Astrophysics.

De acuerdo a los autores de este trabajo, se localizaron seis áreas particularmente brillantes por la que se cree que hay hielo que no está cubierto por el polvo del cometa. De hecho, no es una gran novedad porque desde hace tiempo se sabe que los cometas son ricos en hielo gracias a los gases que arrojan en la cola que forman. Esto, junto con el polvo del cometa es lo que forma la cola del mismo, de hecho.

Por otra parte, el robot Philae, que se posó sobre el cometa en noviembre pasado y que se apagó a las 60 horas, al agotarse sus baterías, se comunicó ya cuatro veces con la sonda Rosetta, pero de acuerdo al jefe de operaciones de la ESA, Paolo Ferri, la señal que reciben sigue siendo muy débil. Philae tuvo una primera comunicación el sábado 13 de junio, en una comunicación que sólo duró 85 segundos. Desde entonces, han tenido otros tres contactos, el 19, 20 y 21 de junio, todos muy cortos, de unos dos minutos de duración. Posiblemente las señales y comunicación con Philae mejores cuando Rosetta se encuentre mucho más cerca del cometa, a unos 20 kms de distancia (actualmente está a unas diez veces esa distancia).

Ferri ha dicho “Vamos a seguir modificando la órbita de Rosetta y a intentar bajar otros 10 kilómetros para acercarnos. Pero el cometa está ahora en una etapa muy activa, genera mucho polvo que puede dañar los instrumentos así que no podemos acercarnos mucho más. La sonda se situará en el punto más cercano al Sol el 13 de agosto. Faltan sólo unas seis semanas en las que esperamos que su actividad sigue creciendo”. Así pues, faltan todavía muchas emociones que vivir en esta extraordinaria misión.

Referencias:

ESA 
El Mundo 

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