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CERES

El planeta enano Ceres ha sorprendido a la comunidad científica debido a que tiene una superficie relativamente plana cuando en realidad, lo lógico es que el objeto espacial tuviera muchos más cráteres de los que se pueden observar.

Esto se pudo notar a detalle cuando la NASA mandó a su nave/sonda Dawn en una misión para tomar fotografías de Ceres en el cinturón de asteroides del Sistema Solar en 2015. Después de notar esta curiosidad del planeta enano, los científicos comenzaron a simular los impactos en Ceres a través de computadoras para así poder crear un modelo de cómo ha evolucionado el objeto a lo largo del tiempo.

Lo interesante es que los resultados arrojan datos que coinciden con lo que se piensa: Ceres sí debería tener más cráteres en su superficie. El hecho de que los cráteres que aparecen en los modelos ya no existan significa que hay algún tipo de actividad geológica que los elimina con el paso de los años.

Para que se den una idea más clara, en la siguiente imagen se puede ver un modelo de predicción que muestra un montón de cráteres. En comparación con la imagen real que está un poco más abajo, la simulación tiene muchísimos cráteres que no existen.

Ceres

Todo un estudio de estos resultados fue publicado en el diario científico Nature Communications y, en general, confirma que Ceres es un planeta enano único. Esto se debe a que muchos objetos parecidos sí tienen cráteres enormes en sus respectivas superficies. Mientras tanto, Ceres tiene unos 4.5 miles de millones de años de existir y para este momento ya debería estar cubierto por enormes marcas causadas por un número incalculable de rocas.

En cuanto a qué causa este extraño efecto, los científicos han sacado varias ideas a partir de la información obtenida a través de la sonda Dawn. Recientemente la NASA extendió el tiempo de la misión, así que la sonda seguirá enviando datos por un rato más.

Una de las ideas más interesantes que arrojaron los datos es que en Ceres hay tres grandes depresiones que miden más de 800 kilómetros en amplitud. A su vez, estas depresiones están llenas de cráteres más pequeños y esto podría significar que dichas depresiones son en realidad el resultado de impactos enormes que han sido borrados por el tiempo y reemplazados por cráteres más nuevos y pequeños.

Otra idea interesante es una que establece que quizás el hielo salado debajo de la superficie ha debilitado la corteza y ha hecho que sea más plana o suave. Unido a esto, está la evidencia de que en Ceres hay volcanes que en vez de escupir lava, expulsa “hielo derretido”; este tipo de volcanes generalmente echan agua, vapores y compuestos de metano. Si lo que sucede con el hielo en Ceres se aplica al misterio de los cráteres, el hielo que sale a la superficie podría ser una de las cosas que cubren los cráteres más antiguos.

Con la información que se tiene hasta ahora, esas dos ideas son las más coherentes y probables. Habrá que esperar a que Dawn proporcione más datos para tener una visión más clara de qué está sucediendo en este curioso planeta enano.

Referencia: Nature Communications

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