Activa las notificaciones para estar al tanto de lo más nuevo en tecnología.

Gráfica de la cercanía a media noche del Reloj del Apocalipsis en las últimas décadas

En las noticias nos enteramos de los eventos que cambian al mundo. En un panorama más grande, comprobamos que algunos de estos acontecimientos nos acercan unos minutos más a la medianoche o, en lenguaje del Reloj del Apocalipsis, la hora en que las bombas atómicas de las superpotencias acabarán con el planeta.

Este reloj fue creado por los científicos en 1947 para ‘marcar’ simbólicamente la hora del final y, desde ese entonces, ha sido ajustado unas 19 veces. Con su punto más alto alcanzado en 1953, marcando las 11:58 horas, hasta el 2012, con apenas 2 minutos de diferencia.

El reloj se reajusta cada vez que algún país anuncia algún tipo de programa —o emergencia— que incluya energía nuclear. No importa si se trata de una nueva bomba o la construcción de un reactor para brindar electricidad a una población, el reloj siempre está contando.

Hoy nos encontramos a las 11:56 de la noche, lo que significa que el peligro es mayor que en años en los que aún existía la supuesta amenaza de la Unión Soviética. El que nos encontremos a 4 minutos de la media noche se debe al desastre en la planta nuclear de Fukushima, en Japón; el polémico programa nuclear de la soberana nación de Irán y la amenaza atómica que Corea del Norte, India, Rusia y Pakistán significan.

Actualmente, el reloj se mantiene a esa hora, no por amenazas directas a ninguna sociedad, sino por la presencia de más de 26 mil cabezas nucleares con una capacidad de destrucción 100 veces mayor a las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Por otro lado, ‘La hora marcada’ ha servido como inspiración para incontables programas de televisión, videojuegos, películas o novelas, sin mencionar su popularidad en el mundo de la música por intepretaciones de The Who, Ozzy Osbourne, Iron Maiden, Bob Marley y The Smashing Pumpkins, entre otros.

El punto más bajo que alcanzó este infame reloj, fue en 1991 cuando Mijaíl Gorbachov anunció el fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), pero, ¿el peligro acabó ahí? La respuesta es no. Tras la Guerra Fría, las más de 40 mil armas nucleares que existían encontraron un destino ambiguo y descontrolado; muchas de ellas se quedaron en las bases y silos de el extenso territorio a pudrirse y contaminar todo lo que tocaban.

Todo esto significó un gran peligro debido a lo accesibles que eran estos deshechos para los grupos ‘terroristas’ que buscaban hacerse de una bomba atómica.

Podemos o no estar de acuerdo con el manejo internacional de la energía nuclear, aunque, después de todo, los que hacen las reglas y definen cuán cerca estamos del final son los científicos norteamericanos. ¿Qué podemos hacer? Quizá enterarnos de todos los tratados de No Proliferación de Armas Nucleares y estar al tanto de la situación, ¿qué más?

Participa en nuestra encuesta:
Desde la Red…
Comentarios