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Hoy en día hay en el mundo un número de empresas que hacen supercomputadoras. Más aún, la competencia es reñida y hay una lista de las máquinas más rápidas en el planeta, la cual se actualiza cada seis meses. Las supercomputadoras se usan normalmente en la academia, en temas como estudios del clima, de algunos problemas en física como fluidos en turbulencia, etcétera.

Las supercomputadoras miden su eficiencia en la cantidad de operaciones de puntos flotantes (flops) y hoy en día alcanzan miles de megaflops (o gigaflops, pues). Hace unos 40 años -poco más- se construyó la primera supercomputadora, la Cray-1, la cual fue una de las más exitosas en la historia del supercómputo. Costó 8 millones de dólares e incluso la UNAM tuvo una de estas prodigiosas máquinas.

El diseño de la Cray-1 era peculiar: parecía un lugar para sentarse y efectivamente, ahí uno podía sentarse. Fue diseñada por el ingeniero de CDC Seymour Cray, quien halló inversionistas para su proyecto en Wall Street en 1970. Le llevó unos cuatro años construir su primera supermáquina y corría a 80 MHz. El interés fue mayúsculo y El Laboratorio Nacional de Los Alamos fue quien adquirió la primera máquina, la 001. La cantidad de memoria disponible en ese entonces era de tres gigabytes, una cantidad de almacenamiento impresionante para esos años.

Los Laboratorios Bell en su momento se hicieron de una máquina Cray-1 y los creadores de Unix, Ritchie y Thompson, tuvieron acceso a este monstruo de la tecnología moderna. Cabe decir que Cray patrocinó el proyecto Cray “Blitz”, un programa de computadora para jugar ajedrez, escrito por Robert Hyatt, Harry L. Nelson y Albert Gower.

Se portó a la Cray y participó en torneos hasta mediados de los años 90sm del siglo pasado. Cray Blitz ganó varios campeonatos mundiales entre computadoras, el primero en 1983 en la ciudad de Nueva York y el segundo en 1986, en Colonia, Alemania.

La idea de usar una supercomputadora para jugar al ajedrez es fascinante porque puede calcular y valorar cientos de miles de jugadas por segundo. De hecho, Deep Blue, que más que una supercomputadora es una supermáquina que puede analizar 200 millones de jugadas por segundo, batió al mejor jugador del mundo, Garry Kasparov, en un encuentro en los Estados Unidos en 1997.

Pero ¿qué tan rápida era esta Cray-1? ¿Cómo se compara con las máquinas actuales? John Nunn, matemático a los 16 años y gran maestro de ajedrez nos habla de que le compró a su hijo Michael una tarjeta gráfica poderosa (de 300 dólares) y comparó su desempeño con la primera Cray. Dice Nunn: “la Cray-1 podía hacer 130 MFlops (millones de operaciones de punto flotante por segundo).

La tarjeta NVIDIA puede hacer 2258 Gigaflops. Esto es un valor que es 17 mil veces mayor en favor del arreglo de GPUs de la tarjeta NVIDIA. Nunn sin embargo acepta que la cifra es discutible porque las arquitecturas escalares y vectoriales (estas últimas en el caso de la Cray-1), hacen la comparación relativamente difícil.

Se le consultó a Ken Thompson, quien estuvo en los Laboratorios Bell y que ahora es parte de Google, Premio Turing a todo esto, quien dice:

“La Cray tenía ciclos de 2-5 nanosegundos (dependiendo del modelo=, por lo que se podían hacer unas 7 unidades aritméticas en una sola instrucción. La longitud del vector era de 64 y tomaba un par de instrucciones para iniciar y un par para terminar. Algunos modelos tenían 8 procesadores por lo que el pico era de 0.5 G (2 ns) * 7 * 8, o unos 25G.

Pero seamos realistas, no todo puede vectorizarse y cuando se usa un vector, usualmente solamente se usan un par de unidades. De hecho, la mayoría de las instrucciones simplemente corren a la velocidad del reloj. Algunas instrucciones toman muchas unidades pero la Cray tenía un ancho de banda enorme de memoria y la entrada/salida era escalonada”.

Hay quien ha calculado simplemente que 2258G / (0.5G * 7 * 8) = 90. Esto es, que la NVIDIA es más o menos 90 veces más rápida que la Cray-1, cifra que parece más razonable. Sin embargo, hay quien dice que 17,000 veces no es una cifra descabellada considerando que han pasado más de 40 años de tecnología.

¿Qué piensan los lectores de Unocero? ¿Son cifras razonables? ¿Están fuera de la realidad? ¿Son comparables de alguna manera con lo que ahora tenemos en cómputo?

Referencias: Chessbase 

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