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Con cerca de 1.8 mil millones de botellas de Coca-Cola vendidas al día, y cerca de la mitad de los estadounidenses (48%) bebiendo al menos un vaso de refresco al día, es seguro decir que muchas personas aman las bebidas azucaradas. Pero ¿qué le pasaría a tu cerebro y a tu cuerpo si sólo bebieras refresco?

Cuando el líquido del refresco entra en tu boca, su alto contenido de ácido comienza a desgastar el esmalte de tus dientes, y los microorganismos en tu placa dental comienzan a alimentarse del azúcar, lo cual puede ocasionar dientes picados. Al terminar la lata, habrás consumido poco más de 46 gramos de azúcar.

Los receptores en tu lengua sienten esto y mandan un mensaje a tu corteza cerebral, activando el sentimiento de recompensa de tu cerebro, el cual pide que le des más. Después de una semana de sustituir la ingesta recomendada de 8 vasos de agua por refresco de cola, habrás consumido cerca de 5,432 calorías extra.

Y este es uno de los más grandes problemas de salud ligado a bebidas carbonatadas: el aumento de peso. Se estima que una quinta parte del aumento de peso en Estados Unidos, entre 1977 y 2007, pudo haber sido causado por los refrescos. Además, investigadores de Yale han descubierto que cuando una persona bebe refresco, también consume más calorías, principalmente porque la gente no toma en cuenta las calorías de su bebida con exactitud.

Por encima de esto, los niveles altos de fructosa del jarabe de maíz -el cual es el principal endulzante del refresco- no es metabolizado en nuestros cuerpos de la misma manera que otros azúcares. Estas incrementan la grasa en el hígado, elevando los riesgos de enfermedades cardiovasculares y no estimulan la producción de insulina y leptina.

Estas hormonas ayudan a avisarle al cuerpo cuando estamos llenos, para prevenir comer de más. La falta de insulina también incrementa el riesgo de la diabetes. En general, estudios sugieren que reducir la cantidad de azúcar en las bebidas podría prevenir 1 millón de casos de obesidad.

Entonces ¿deberíamos de cambiar a bebidas dietéticas en su lugar? Sorprendentemente, aún hay un enlace entre endulzantes artificiales y el aumento de peso. Experimentos han encontrado que el sabor dulce, ya sea formado por endulzante real o artificial, incrementa nuestro apetito. Sin olvidar que muchas personas que toman refresco de dieta se permiten comer más porque creen que ya redujeron las calorías.

Pero los refrescos también nos envejecen. Los telómeros son capas protectoras en la orilla de nuestros cromosomas, los cuales se acortan con el tiempo. Resulta que la velocidad de acortamiento es casi la misma en una persona que bebe 600 ml de refresco al día que la de un fumador.

Entonces ¿qué pasaría si tomaras 2 litros de refresco al día? Bueno, una mujer lo hizo por 16 años seguidos, hasta que fue hospitalizada a la edad de 31 años. Sin historial familiar de problemas en el corazón, ella sufría de arritmia y desmayos, y la diagnosticaron con severa deficiencia en potasio, debido a que ambas, la fructosa y la cafeína, pueden ocasionar pérdida de potasio a través de la orina y la diarrea.

Afortunadamente, nuestros cuerpos tienen una habilidad increíble para recuperarse y una vez que lo dejó, sus niveles de potasio y otras complicaciones comenzaron a desaparecer.

Referencias: Health, Popular Science, ASAP Science, AJCN Nutrition

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