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Vivimos en una parte del Sistema Solar llamada Zona de Habitabilidad, en donde no hace el suficiente calor para que toda el agua se evapore, ni tampoco demasiado frío para que se congele. Y a menos que seas un astronauta, la Tierra será donde pases toda tu vida, pero ¿qué pasaría si de la nada el planeta duplicara su tamaño?

En primera, la gravedad sería muy diferente. La Tierra tendría ocho veces más masa y la gravedad sería el doble de fuerte, por lo que si te pararas en una báscula te darías cuenta de que pesarías dos veces más que antes. Esto te haría más difícil caminar y te cansarías más rápido; de hecho, sentirías como si estuvieras cargando a un clon tuyo en tu espalda.

Con el paso de los años, los huesos humanos, especialmente en las piernas, tendrían que hacerse más fuertes para soportar este incremento de peso. De hecho, los próximos habitantes serían bajos, ya que para contrarrestar a la poderosa fuerza de la gravedad tendrían que desarrollar significativamente los músculos de las piernas y del torso.

Al mismo tiempo los árboles comenzarían a colapsarse y cualquier nuevo árbol que crecería en su lugar, probablemente no sería tan alto. Y es que hay un límite de qué tanto puede crecer un árbol, el cual se encuentra alrededor de los 120 metros, algo que está delimitado por la gravedad.

Mientras más alto es el árbol, más energía se requiere para transportar el agua desde la raíz hasta la copa. Si la cantidad de energía que el árbol gana de la fotosíntesis es mayor que la que necesita para el agua, éste seguirá creciendo, pero en caso contrario, éste detendrá su crecimiento.

Así que, si la Tierra de repente duplicara su tamaño, los árboles como los sequoia de California, quizás no serían tan impresionantes. Por otro lado, a pesar de que la fuerza gravitacional sería más fuerte, aún no sería lo suficientemente intensa para hacer pedazos a la Luna.

Para que eso sucediera, la Luna debería de estar en el Límite Roche de la Tierra, es decir la distancia mínima en que el satélite natural de nuestro planeta se puede aproximar sin comenzar a desintegrarse debido a las fuerzas de marea.

Dentro del Límite de Roche, la fuerza de gravedad que el cuerpo central ejerce sobre los extremos más cercano y más alejado del satélite excede a la fuerza de gravedad del satélite, y éste podrá ser destruido por las fuerzas de marea. Es por ello que depende tanto de la gravedad del cuerpo central como de las características de densidad del satélite.

Por supuesto, mientras la Tierra tenga un mayor tamaño, también será mayor el calor que genere. Y es que mientras existan más elementos inestables en la corteza y en el interior, más calor alcanzará la superficie y es probable que exista una mayor actividad volcánica.

Finalmente, la fuerza de la gravedad aumentada también permitiría despegar de la tierra sólo a las aves pequeñas como gorriones y colibríes, y los vuelos al espacio también serían poco probables por la velocidad extremadamente alta necesaria para alcanzar la órbita.

Referencias: Live Science, Qora

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