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Hoy día los avances en la tecnología se dan en todo género de campos. Han habido avances muy significativos en lo que se refiere a interfaces hombre/máquina entre otros, pero uno que está cobrando mucho interés es el de las impresoras tridimensionales. Hoy existen sistemas para escanear imágenes en 3D de objetos, y hacer de esas imágenes modelos físicos… siempre y cuando se tenga acceso a una impresora tridimensional. Actualmente tales dispositivos suelen ser muy costosos y solamente pueden hallarse en universidades o en compañías de diseño industrial. Sin embargo, esto podría cambiar pronto, pues los investigadores de la Universidad Tecnológica de Viena (TU Viena), han creado un prototipo de una impresora 3D compacta y mucho más accesible que los modelos que hay actualmente.

El dispositivo fue construido por un equipo de ingenieros mecánicos, lidereados por el Prof de la TU Viena Jürgen Stampfl, mientras que la resina que usa para la creación de los modelos tridimensionales, fue hecho por un grupo de químicos cuyo líder es el Profesor Robert Liska.

la impresora usa un sistema llamado “tecnología de manufacturación aditiva“, en la cual los objetos se van formando una capa a la vez. En este caso en este dispositivo específico, empieza con parte de la resina en un pequeño tubo. Cuando se calientan áreas precisas de  esa resina usando rayos de alta intensidad de luz emitida por diodos (LED), la resina se endurece. Los objetos son formados añadiendo capaz sucesivas de esta resina endurecida, cada uno de ellos de una vigésima parte de un milímetro de grosor. El proceso resulta en una imagen tridimensional de “alta resolución” que puede verse muy detallada e incluso, puede tener estructuras interiores complejas.

Hasta ahora, los investigadores han logrado que la impresora tenga el tamaño de un envase de leche y que pese unos 1.5 kgs, aunque se espera que sean capaces de hacerlo incluso más chico. cuesta unos 1,700 dólares construirlo, al contrario de lo que cuestan las impresoras 3D profesional, que oscilan en precios que empiezan en los 15,000 dólares, aunque incluso en este terreno, los precios tienden a bajar.  Los investigadores buscan usar otro tipo de material como la cerámica, en lugar de usar sólo la resina que han inventado.

Desde luego por las características del dispositivo, probablemente esta impresora no será muy efectiva para una gran producción de objetos, pero puede ser muy interesante a nivel individuo para hacer partes específicas de sus proyectos e ideas.

A pesar de todas las bondades que esta impresora promete, no hay aún fecha para que sea liberada a los consumidores. Sin embargo, si le urge una impresora de esta naturaleza, de bajo costo, puede siempre pensar en la MakerBot, que ya hemos reseñado aquí en unocero.com.

Fuente: GizMag

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