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Protege tu entrepierna de las balas

  Si eres de aquellos a quienes les gustan las emociones fuertes, pero temen comprometer su descendencia en algún desafortunado accidente que arruinaría la tarde...

 

Si eres de aquellos a quienes les gustan las emociones fuertes, pero temen comprometer su descendencia en algún desafortunado accidente que arruinaría la tarde de cualquiera, no temas más, que los calzoncillos de Kevlar desarrollados por el ejército de los Estados Unidos cuidará las partes más nobles de la anatomía del hombre de acción.

Diseñado originalmente para proteger a los soldados que patrullan las calles de Afganistán y se encuentran expuestos a dispositivos explosivos improvisados (IED) y con la “devastación mental y moral” que una herida de esta índole que esta causaría en un soldado en mente, se ha diseñado el Sistema de Protección Pélvica manufacturado con un material similar al que se usa en los chalecos antibalas para garantizar máxima protección.

Este calzoncillo en esteroides que a simple vista luce como los que uno se pone por las mañanas, está fabricado para asegurar la movilidad del usuario utilizando materiales especiales resistentes al fuego que, además,  dejan respirar la zona para evitar rozaduras o la presencia de hongos durante el uso prolongado, mientras protegen otras zonas esenciales como la arteria femoral y los muslos.

Desde hace un par de años, las fuerzas armadas británicas habían experimentado con calzoncillos especiales para reducir el daño causado por explosivos, estos, al ser demasiado rígidos e incómodos no alcanzaron mucha popularidad, por lo que la versión americana promete confort y protección durante la batalla.

Aunque esta prenda no parezca tener un uso en nuestra vida diaria, y a simple vista parezca como una noticia frívola; diseños como estos conforman la gran gama de descubrimientos militares que podrían utilizarse en la vida diaria, lejos de los campos de batalla; como la tela resistente al fuego para los bomberos, los calzoncillos contra-balas que protegen policías o, por ejemplo, el sándwich diseñado para durar años sin caducar o perder sus propiedades.

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