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Un grupo de científicos del MIT han desarrollado una teoría que podría explicar la presencia de enormes ciclones polares presentes en el gigante gaseoso que llamamos Saturno. Los ciclones, descubiertos por la sonda Cassini en el 2008 son tan masivos que podrían tragarse a la Tierra en su expansión. Los investigadores podrían llegar con su teoría a una mejor caracterización de la atmósfera de los exoplanetas distantes.

Los ciclones en Saturno han retado las ideas de los científicos desde que fueron descubiertos. No se sabe a ciencia cierta la razón de su existencia. En la Tierra, los ciclones se generan por calor y vapor creado por los océanos en nuestro planeta. Estos requisisitos que parecen obvios no se encuentran en Saturno, un gigante de gas compuesto predominantemente por hidrógeno y helio.

Un equipo de científicos del MIT cree que podrían haber hallado la respuesta. De acuerdo a lo que piensan, las numerosas pero relativamente pequeñoas tormentas que ocurren en la atmósfera podrían que el gigante de los asombrosos anillos pudiese mover el aire hacia las regiones polares, gracias a un fenómeno llamado “deriva beta” (beta drift).

“Cada una de estas tormentas deriva un poco al total y entonces mueren”, dice el autor principal del artículo, Morgan O’Neills. “Este mecanismo significa que pequeñas tormentas, abundantes, rápidas, pero no my fuertes, sobre un período largo de tiempo, podrían acumularse de manera que tuviese un momento angular mucho mayor en el polo, lo que haría que se dieran ciclones permanentes y salvajes en esa parte del planeta”.

Los ciclones polares, presentes en Saturno llegan a velocidades del viento de unos 483 km/hora y aparentemente han estado ahí por muchos años. Para hacer este descubrimiento los investigadores crearon un modelo atmosférico y tomaron numerosas simulaciones por computadoras que corrieron por cientos de días.

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Las pruebas mostraron que para que el ciclón polar esté presente, debe haber suficiente energía en la atmósfera, o energía alternativa de tormentas menores en el contexto del tamaño de un planeta como Saturno. Mientras mayor es el planeta, más tormentas deben estar presentes para poder disparar un ciclón. Júpiter, por ejemplo, es tan masivo que no se pueden crear estas tormentas atmosféricas en número suficiente, pero podrían bien existir en Neptuno.

Si la teoría es correcta, los astrónomos podrían en el futuro ser capaces de medir la intensidad de las tormentas de los distantes exoplanetas, tal vez simplemente observando el tamaño de los ciclones polares.

Referencias:

MIT 
Nature 
GizMag

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