Plastico inteligenteIngenieros químicos de la Universidad de Stanford han logrado desarrollar un material plástico capaz de emular a la piel humana al reproducir sus capacidades de sensibilidad al tacto, a la temperatura y autoregeneración, lo que le permite curarse  así misma a temperatura ambiente. Avance que podría ayudar al desarrollo de prótesis inteligentes  o gadgets con las cualidades de interacturar  con su  medio exterior y reparase solos. 

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano pero pocos están conscientes de las notables capacidades con las que cuenta. Está ocupa aproximadamente 2 m², y su espesor varía entre los 0,5 mm(en los párpados) a los 4 mm (en el talón). Actúa como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener íntegras sus estructuras, al tiempo que actúa como sistema de comunicación con el entorno.

Para crear el material el equipo de Stanford liderado por el Prof. Zhenan Bao comenzó con un plástico hecho de cadenas largas de moléculas unidas por puentes de hidrógeno entre regiones con carga positiva y negativa que les permite a las moléculas separase y reorganizarse fácilmente después de haber sido dañadas, y todo esto a temperatura ambiente, una cualidad notable y que lo separa de otras investigaciones similares ya que antes se necesitaba altas temperaturas para lograr es efecto.

Para proporcionar la conductividad requerida para hacer el material sensible a la presión, los investigadores añadieron nanopartículas de níquel que además aumenta la resistencia mecánica del material.

Piel artificial

“El resultado fue un material que logro tener lo mejor de ambos mudos, la capacidad de auto-sanación de un polímero plástico y la conductividad de un metal”, dijo Bao.

En el experimento los investigadores tomaron una tira delgada de material cortandola por la mitad con un bisturí. Después de presionar suavemente las piezas durante unos segundos, se encontraron con el material se había recuperado en un75% tanto en su estructura como en su conductividad eléctrica. El material fue restaurado al 100% en unos 30 minutos. Algo que incluso a la piel le lleva varios días en lograr.

Los investigadores señalan que el material además de ser es lo suficientemente sensible para detectar la presión de un apretón de manos, este también es sensible a la flexión por lo que una extremidad protésica algún día podría ser capaz de registrar la presión, la temperatura, el grado de curvatura en una articulación y autorepararse en caso de daño.

Referencia: Stanford University

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