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Científicos de la Universidad de Glasgow han descubierto que ondas de sonido de unos pocos terahercios de frecuencia recorren el ADN en toda su estructura. Estas ondas son capaces de romper algunos enlaces de la doble hélice para que puedan entrar las enzimas y se replique.

Desde que se descubrió el ADN, los científicos tratan de descifrar los misterios de la transmisión de la vida. Uno de los aspectos clave en este proceso es saber cómo acceden las enzimas al interior de la doble hélice para realizar la replicación del esta biomolécula esencial y su transcripción (expresión de los genes en proteínas).

“Cuando estas ondas recorren regiones concretas del ADN, donde hay determinadas secuencias de nucleótidos que modifican localmente su rigidez, se ven amplificadas por resonancia y provocan la ruptura temporal de los enlaces débiles que unen las hebras”, dijo Mario González Jiménez, quien participo en la investigación.

“De esta forma se crea el hueco en la doble hélice que aprovechan las enzimas responsables de la transcripción y replicación para acceder a la información y comenzar su cometido”.

Anteriormente la presencia de ondas había sido predicha por muchos modelos teóricos donde se especulaba una participación fundamental en los mecanismos de replicación y transcripción de la biomolécula.

En el estudio los investigadores utilizaron un láser que produce pulsos de femtosegundos, aproximadamente un billón de veces más cortos que los del flash de la cámara. La técnica la aplicaron a pequeños fragmentos de ADN disueltos en condiciones similares a las que se podrían encontrar en el interior de una célula. De este modo se observó que las ondas se acortan y alargan, abriendo en determinados puntos el espacio o burbuja de sonido por el que entran las enzimas.

“Los resultados demuestran que los fenómenos de sonido en los procesos biomoleculares son más importantes de lo que se pensaba. Hemos detectados sonidos de varios terahercios que alteran nuestra comprensión de las reacciones bioquímicas”, dijo Klaas Wynne, responsable de la investigación.

Sin duda un significativo descubrimiento que revela la extraña y fascinante relación del mundo de la mecánica cuántica y la biología, y que a su vez abre la puerta a nuevas investigaciones que ayuden a explicar todavía mejor cómo se transmite la vida.

Referencia: Nature, SINC

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