Un ciudadano de la India demandó hace tiempo a Axe porque alegaba que había usado su línea de desodorantes y no había tenido el éxito esperado con las mujeres. Evidentemente sabemos que esto es la publicidad, que exagera las bondades de lo que se vende y pareciera claro que nadie podría creer que el ponerse desodorante en las axilas traería como consecuencia que despampanantes modelos cayeran rendidas a nuestros pies. No obstante, el quejoso tiene un punto.

Todos hemos visto revistas y publicaciones en donde las modelos parecen perfectas. Jamás tienen una arruga, una estría, nada. Son cuasi ideales. Sin embargo -sabemos todos en el fondo- que esas imágenes han sido retocadas con Photoshop y si tenemos la suerte de ver a alguna de esas modelos en la vida real, quizás nos decepcione cuán imperfectas son.

Ahora parece que el organismo que regula en los Estados Unidos la publicidad, ha decidido cambiar las reglas del juego. Todo empezó con un anuncio de Procter & Gamble, de CoverGirl, en donde las pestañas de la modelo estaban photoshopeadas, valga la expresión, para exagerar el efecto de la NatureLuxe Mousse Mascara. Solamente había un pie de nota, en letra chiquita, en donde se decía que la foto había sido manipulada, pero de acuerdo al director de NAD – National Advertising Division, esto no es suficiente: “puedes usar una fotografía para demostrar cómo se verá un producto cuando se le aplica al rostro de una mujer, y después poner en letra minúscula algo como ‘okey, no es cierto realmente’“. La NAD dijo que el anuncio era inaceptable y P&G tuvo que sacarlo de la circulación.

En una situación similar, en el Reino Unido, donde se mostró un anuncio muy mejorado de Julia Roberts (ver ilustración) y Christy Turlington, fueron vetados. Aparentemente la NAD y el organismo inglés que regula la publicidad, llegaron a la conclusión de que ya se pasaron de la raya los anunciantes.

Pero de hecho, no solamente en un nicho como el del rostro humano y la industria multimillonaria de los cosméticos, se dan estos casos de publicidad amañada, por decirlo de una manera coloquial. Pensemos en Burger King, por ejemplo: ¿Se prohibirán las fotos de las jugosas hamburguesas con las que realmente nos dan? (¿se acuerdan de la película “un día de furia“, con Michael Douglas?). O bien, ¿qué tal esos anuncios de videojuegos que muestran las introducciones maravillosas para jugar, pero que no son ni lejanamente el juego que vamos a jugar? ¿Y qué hay de los fotógrafos que usan Photoshop en sus trabajos? ¿O de quienes ponen una foto mejorando su rostro para un sitio web para conseguir pareja? ¿Quién regulará todo esto?

El tema en el fondo es que los seres humanos son muy sensibles a los estímulos visuales y hay una industria millonaria atrás de la publicidad: películas, cosméticos, televisión incluso, en donde se busca hacer de los productos más del gusto de los consumidores. Y atrás de todo esto hay otra razón. Una imagen no manipulada puede ser fea a nuestros ojos. ¿Podría imaginar a las estrellas del espectáculo en la noche antes de irse a dormir, o al despertar, mostrándose como son, quizás no tan bonitas pero reales?

Tal vez sea una buena idea limitar el mejoramiento por computadora de muchas imágenes, para así -de verdad- tener una imagen real y no una inventada por la propaganda. ¿o no?

Fuente: ExtremeTech

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