Uno pensaría que mandar un hombre fuera de la atmósfera terrestre es sólo para grandes corporaciones gubernamentales, como la NASA. Sin embargo, aparentemente alguien cree que por unos 70,000 dólares puede poner a un ser humano fuera del planeta. Esto es lo que suponen quienes se hacen llamar Copenhagen Suborbitals. Aparentemente tienen un sistema que podría poner a un hombre en un viaje espacial por el ridículo costo mencionado.

Estos aparentemente ingenieros espaciales aficionados han preparado todo para demostrar sus ideas de poder mandar en un cohete personal a una persona. El cohete HEAT 1-X fue armado y lanzado desde una plataforma flotante llamada “Sputnik” en el océano báltico, llevando a un maniquí que va de pie, dentro de la nave, conocido como Tycho Brache (nombrado así en honor del astrónomo danés).

Todo fue casi como se esperaba, sino fuera porque el paracaídas del cohete no se abrió completamente.  Así, la nave regresó a la Tierra un par de minutos después de haber sido lanzada.

La altitud máxima lograda durante el vuelo de prueba fue de 2.8 km, lo cual es mucho menos de lo que esperaban los ingenieros de Suborbitals (cuyo cálculo era de unos 15 kms). A modo de comparación, la línea Karman, que se refiere comúnmente al borde con el espacio exterior con la Tierra, está a una altura de unos 100 kms.

Esto no fue el primer intento de lanzar esta nave por demás bizarra. Copenhagen Suborbitals planeó la prueba para el año pasado, aunque falló por un problema en el funcionamiento del secador de pelo, el cual era usado como calentador dentro del cohete. Esta vez el equipo tuvo más suerte, y aunque falló el paracaídas, celebraron el hecho de que el cohete realmente voló.

Peter Madsen y Kristian von Bengston son las mentes detrás de esta organización sin lucro llamada Copenhagen Orbitals, la cual existe desde mayo del 2008. Su deseo es que puedan hacer volar personas hasta unos 120 kms. La idea es que quien tripule esas naves no sea piloto o astronauta, ya que la máquina se controla remotamente desde la Tierra. “No hace nada, no vuela el cohete. Es sólo un observador” explica Madsen a la revista New Scientist.

Tomando en cuenta que el cohete mide unos 65 cms de diámetro, se requiere de mucho coraje para convertirse en pasajero de esta peligrosa aventura. Para algunos individuos, desde luego, ser “un observador” de como se ve el planeta a más de 100 kms de altura debe valer el riesgo.

Fuente: GizMag

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