La investigación en el campo científico se vuelve mejor y más interesante conforme pasan las décadas y los descubrimientos son más fascinantes y minuciosos. En particular, son los centros de investigación de las universidades las que están constantemente promoviendo y creando la historia en la ciencia.

Uno de los componentes más utilizados en la industria robótica son los “músculos robóticos”, lo cuales literalmente fungen como partes que generan la fuerza que necesita un artefacto para funcionar. El problema es que los materiales de los que están hechos son caros y difíciles de producir.

Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha descubierto la forma de hacer que este tipo de componentes robóticos se fabriquen con uno de los materiales más comunes, sencillos y económicos que podemos encontrar en el mercado actualmente: el nailon.

El nailon es básicamente plástico hecho filamento o alguna otra forma. Evidentemente este polímero posee una composición química muy resistente la cual da su consistencia y debido a ello se utiliza en un gran número de aplicaciones.

La forma en que los investigadores utilizan este material para adaptarlo a los robots es por medio de calentamiento. Según el equipo encargado de la investigación, el nailon reacciona al calor de forma peculiar, ya que cuando se aplica una determinada cantidad de temperatura el nailon se contrae en longitud pero se ensancha en diámetro, esto genera contracciones similares a las que hace un músculo humano.

Una de las partes más importantes que han descubierto es que la vida del nailon es muy superior a la de otros materiales que se utilizan actualmente. En concreto, este polímero puede aguantar ciclos de “estire y afloje” de alrededor de 100,000, mientras que los materiales que se utilizan hoy en día solo resisten solo 1,000 ciclos aproximadamente. Incluso puede expandirse y contraerse unas 17 veces en un segundo. Increíble.

Más allá de la aplicación en artefactos robóticos, este descubrimiento podría ser utilizado en un sinfín de aplicaciones; los más mencionados, la industria médica, los automóviles o incluso ropa capaz de expandirse o ajustarse a la persona muy al estilo de Back To The Future.

Referencia: TechRadar, Wiley Online Library

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