Quizás esta noticia le interese a nuestro videojugador más entusiasta en unocero.com: Monch. Se ha encontrado que jóvenes de 14 años que juegan con frecuencia videojuegos tienen más materia gris en sus centros de recompensa de sus cerebros que aquellos que no juegan contínuamente con las consolas de videojuegos. Sugiriendo que hay una correlación entre la adicción y los cambios cerebrales.

Científicos europeos han reportado el descubrimiento en el Journal Translational Psychiatry. La psicóloga Simone  Kuhn, de la Universidad Ghent en Bélgica y sus colegas reclutaron a 154 niños de 14 años en Berlín y los dividieron en dos grupos: 24 niñas y 52 niños eran jugadores frecuentes, que jugaban al menos nueve horas de videojuegos a la semana (Monch, aunque lo niegue, seguro juega el doble y me quedo corto). 58 niñas y 20 niños no eran jugadores frecuentes, quienes jugaban menos de nueve horas a la semana.

Estudios estructurales de resonancia magnética (MRI) mostraron diferencias en los cerebros de los sujetos a investigación. Los jugadores frecuentes tenían más materia gris en la porción del cerebro que afecta el juego entre emociones y comportamiento. Investigaciones previas identificaron la función de esa parte cerebral como “un candidato importante que promueve el comportamiento adictivo”, escribieron los autores.

Usando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), el equipo observó también cambios en los cerebros de los niños que participaron en una tarea que simulaba anticipación y recibían una recompensa. Ellos hallaron que los jugadores frecuentes tenían más actividad mental cuando se les daba retroalimentación que cuando perdían (Monch creo que no sabe lo que es perder). Esto parece ser similar a la respuesta de los jugadores de juegos de azar adicitivos, notan los autores, quienes incrementan su nivel de dopamina cuando están perdiendo dinero.

Los autores escribieron que su estudio es el primero en correlacionar cambios en la estructura cerebral con los videojuegos. No pudieron sin embargo determinar si el cerebro de los jugadores frecuentes crece más como resultado de su actividad lúdica o si estos chicos fueron atraídos a los videojuegos porque parte de su cerebro ya estaba crecida; los científicos necesitarán medir los efectos del jugar videojuegos sobre las estructuras cerebrales y llegar aún a interpretaciones que aún este estudio simplemente desconoce.

Pero en cualquier caso, descubrir el enlace entre la estructura cerebral y los videojuegos podría ayudar a los investigadores a entender el rol del cerebro en lo que se denomina un comportamiento adictivo, escribieron.

El estudio puede consultarse aquí.

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