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Todos los días la Tierra sufre la entrada de un número importante de pequeños asteroides que se desintegran al entrar a la atmósfera terrestre. Eventualmente alguno es lo suficientemente grande para generar un brillo espectacular que incluso en ocasiones es grabado por los ciudadanos que ven con asombro el fenómeno.

Sin embargo, se calcula que hay unos 13 mil asteroides gigantesca que podrían crear un cataclismo en el planeta. La pregunta sería entonces, ¿qué se piensa hacer al respecto? La Casa Blanca tiene un plan para localizar, monitorear y destruir o alejar a estos potenciales peligros para toda la humanidad.

Sabemos que es espacio es vasto y además, la mayoría de las veces está vacío, pero el espacio alrededor de la Tierra parece estar lleno de muchos meteoritos de diversos tamaños (la NASA ha hallado 556 bolas de fuego atmosféricas causadas por meteoritos que van de tamaños de 1 a 20 metros, en un período de 19 años, de 1994 al 2013.

La mayoría de estos asteroides son inofensivos y de hecho, la mayoría de los objetos cercanos a la Tierra que entran a la atmósfera se queman sin causar problemas, pero hay muchísimos objetos espaciales más rápidos, más densos y más peligrosos para nosotros. Un ejemplo de estos asteroides puede verse en el que cayó el 15 de febrero del 2013 en Rusia.

Aunque el asteroide era de unos 20 metros, al ingresar a la atmósfera terrestre explotó a unos 30 kms sobre la superficie de la Tierra y aunque siempre hay exageraciones, se dice que tuvo el efecto de una bomba de 500 kilotones, lo cual sería unas 30 veces más energía que la bomba atómica que tiraron los estadounidenses en Hiroshima. Hubo unos 1500 ciudadanos hospitalizados por este evento en Chelyabinsk, un pequeño pueblo en la extinta Unión Soviética.

Pero podemos ir más atrás, cuando algo impactó en Tunguska, también en Rusia, en 1908. Se supone que fue un meteoro de unos 60 metros de ancho que denotó en una área llena de árboles, creando un círculo perfecto alrededor de unos 80 millones de árboles caídos. Se dice que generó un temblor de 5.0 grados Richter en el momento del impacto.

En términos relativos, en los últimos 10 mil años la Tierra ha sido golpeada al menos por 8 asteroides que han dejado impactos en cráteres de más de 100 metros de ancho, incluyendo uno en Argentina, que tiene 4.5 kms de diámetro. Se piensa que algunos de estos eventos pudo haber hecho desaparecer muchas especies en extinciones masivas.

Así, pues, es claro que podría haber otros meteoros que alcanzaran a la Tierra de nuevo. Es una cuestión de tiempo. Y mientras pensamos en cómo protegernos de estas enormes piedras antes de que choquen contra nuestro planeta, es claro que estamos ante un peligro potencial.

Por ello, se están catalogando los posibles objetos cercanos a nuestro planeta pero esto es una tarea compleja. Para diciembre de este 2016 ya terminado, sabemos que hay sin duda alguna, 15,342 objetos cercanos a nuestra Tierra, con diámetros que van de 1 metro a 32 kilómetros.

Actualmente se estima que hay unos 1000 objetos que son más grandes de 1 kms de diámetro y unos 13,000 que son de más de 140 metros de ancho, lo cual podrían ser asesinos reales, cada uno con su propia velocidad, dirección y órbita alrededor de nuestra galaxia.

Con este tipo de peligros, la Casa Blanca ha delineado una estrategia de protección, con siete metas estratégicas:

  1. Mejorar la detección de objetos cercanos a la Tierra, así como sus posibilidades para rastrearlos.
  2. Desarrollar métodos para cambiar de ruta a los asteroides que se acercan a la Tierra.
  3. Mejorar modelos y capacidades de predicción.
  4. Desarrollar procedimientos de emergencia para escenarios de impacto de objetos cercanos a la Tierra.
  5. Establecer respuesta al impacto y tener procedimientos para recuperarse de los mismos.
  6. Hacer que aumente el soporte y el nivel de la cooperación internacional.
  7. Establecer protocolos de comunicación y coordinación para tomar acciones en caso de un evento de esta naturaleza.

Probablemente de todas estas estrategias las dos primeras son las más urgentes. Se espera pues que se puedan crear observatorios espaciales de manera que los astrónomos puedan rastrear estos objetos cuanto antes, una posibilidad emocionante para los astrónomos por sí misma.

En caso de que se acerque un objeto demasiado y que la colisión con el planeta sea inminente, se buscaría conocer la composición, la masa y la estructura del objeto para así poder tomar una decisión informada ante la inminente emergencia.

Por otra parte, las estrategias para desviar estos meteoritos suponen sacar ventaja de la gravedad o usar tecnologías que hiciesen que se desviara de su trayectoria el objeto que pudiese chocar contra la Tierra.

Sin embargo, hay mucha especulación al respecto y algunas ideas parecen sacadas de alguna película de ciencia ficción. Sin embargo, para objetos muy grandes quizás la opción real es destruirlos aunque esto implique que caigan a la Tierra miles y miles de pedazos pequeños, pero probablemente minimizando el daño que podría haber causado el objeto completo.

Referencias: Whitehouse.gov [PDF]New Atlas 

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