¿Puede un programa de computadora batir a un humano en la resolución de crucigramas? Parece que aún no, al menos de acuerdo a los resultados del American Crossword Puzzle Tournament, en donde las computadoras no pudieron contra la capacidad de sus mortales rivales. 

En la actualidad, la inteligencia artificial tiene algunos logros importantes, por ejemplo, juega un nivel de ajedrez digno de un campeón mundial (e incluso le han ganado a Kasparov, el mejor jugador de todos los tiempos) o derrota al experto en el concurso Jeopardy! con una combinación de hardware y software llamada Watson. Sin embargo, las máquinas aún no pueden ser tan buenas en el terreno de los crucigramas.

Dr. Fill (o doctor llenador) es un programa de computadora diseñado por Matt Ginsberg, un científico de la inteligencia artificial que construye los crucigramas del New York Times, y participó (de forma no oficial) en el concurso anual de crucigramas (35ª edición), en el que los participantes tienen que resolver siete juegos diseñados para este evento.

Este es un tópico muy serio en la rama de la inteligencia artificial, en la que Ginsberg ya ha publicado su trabajo académico en el Journal of Artificial Intelligence Research.

La participación de Dr. Fill se realizó fuera de la competencia, en donde sólo los humanos pueden ganar el reto, pero también fue bastante publicitada. Por su parte, Matt Ginsberg dio una plática sobre cómo trabaja su programa.

Antes del evento, Ginsberg esperaba hacerlo bastante bien y esperaba lograr un lugar entre los 30 primeros, considerando que en las simulaciones de los últimos 15 concursos había logrado un desempeño muy aceptable su programa. Sin embargo, Steve Lohr dijo en el New York Times: “Los humanos y las máquinas juegan muy diferente. Los humanos reconocen patrones basados en conocimiento y experiencia acumulados, mientras que las computadoras usan cálculos interminables para determinar la respuesta más probable en términos estadísticos”.

Lohr cita a Peter Norvig, director de investigación en Google y experto en inteligencia artificial: “Estamos en un punto en el que ambos enfoques son casi iguales, pero la gente tiene experiencias reales y la computadora tiene solamente una sombra de esa experiencia”.

Aparentemente, en el evento fue la habilidad de los humanos para reconocer y adaptarse a los cambios en los patrones establecidos lo que les dio la ventaja sobre la máquina.

Y aunque el Dr. Fill llenó el séptimo crucigrama, supuestamente el más difícil, tuvo muchas dificultades con el segundo y quinto. Uno de ellos incluía palabras que debían ponerse al revés y en otro se requería que las respuestas se pusieran en diagonal, no sólo en vertical u horizontal.

Antes del concurso, el ganador del año pasado, Dan Feyer (que repitió el triunfo en esta ocasión), dijo que esperaba que el concurso incluyera “algún crucigrama que involucrara giros o trucos para confundir al Dr. Fill”.

Podríamos preguntarnos si los crucigramas fueron elegidos para poner al programa de computadora en desventaja. Will Shortz, el organizador del certamen, sólo movió la cabeza y sonrió al escuchar la pregunta.

A pesar de que este tipo de crucigramas no estaban pensados para ser resueltos por el Dr. Fill, el software logró ubicarse en el lugar 141 de 600, lo que lo coloca en los cuatro mejores solucionadores de crucigramas. Es seguro que Ginsberg trabaje ahora en una nueva versión para que estos trucos no le sorprendan. El autor del software trabaja en Time Systems, dedicado a lo que se llaman problemas de satisfacción con limitaciones definidas (CPS – Constraint Satisfaction Problems), precisamente el tema de los crucigramas.

Fuente: i-programmer, NY Times.

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