En un concurso anual de máquinas de Rude Goldberg, en la Universidad de Purdue, el equipo de casa ganó haciendo un dispositivo que requirió de 244 pasos para realizar una tarea simple. En la competición, se pedía mínimo 20 pasos para realizar una tarea trivial. Los creadores de esta máquina recrearon la historia del Universo, desde el Big Bang, pasando por la extinción de los dinosauros, la Segunda Guerra Mundial, el lanzamiento del taxi espacial, la caída del muro de Berlín, hasta llegar al alegado apocalipsis del 2012. Así pues, crearon literalmente una máquina del tiempo de 244 pasos para terminar en echarle agua a una flor. Con ello lograron un nuevo récord mundial.

La máquina actual rompió el récord anterior de 230 pasos, logrado el año pasado por Katsumi Takahashi y un estudiante de la Universidad de Ferris en Michigan. Pero aquí el interés no era el romper el récord pasado, sino simplemente el vencer el el concurso anual de máquinas Rude Goldberg, que va en su edición 24. Zach Umperovitch, un geólogo y el capitán del equipo, decidió contar los pasos de la máquina un día antes de la competencia. “Nunca hicimos la cuenta. Simplemente pasó“, dice.

Los 17 estudiantes del equipo de Purdue empezaron con una tormenta de ideas para el colosal proyecto, en octubre del 2010. Ellos sabían que el objetivo era darle agua a una planta y solamente buscaban una manera original de realizar esta tarea. Eventualmente, se les ocurrió crear una máquina que fuese avanzando en el tiempo, dijo Umperovitch. Con este tema en mente, el equipo inició un proceso de cinco meses para construir una máquina que hiciese esta labor en 10 módulos separados.

Empezando con una pistola que al dispararse pone una bandera con la palabra “Bang” (del “Big Bang“, por supuesto), la máquina se mueve en sentido opuesto a las manecillas del reloj a través de los 10 módulos, cada uno explorando una era diferente: un cavernícola ataca a un mamut durante la era el hielo; una pirámide es alzada en los días del antiguo Egipto; un carrito lunar camina en círculos en la Luna durante la guerra fría. “Esta máquina tiene un hermoso flujo“, indica Umperovitch. “Quisimos tratar de mostrar cada paso, hacerlo visible y no ocultar nada“.

Fuente: Popular Mechanics

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