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En el 2008, el estudio de animación Pixar estrenó la película Wall-E y, al igual que otras cintas de la misma compañía, ésta toca temas filosóficos de una manera sutil. Este filme plantea un futuro distópico en el que una megacorporación domina nuestro mundo y por causa de ella, la contaminación en la Tierra es tal que obliga a los humanos a escapar en naves al espacio.

La película expone que para el año 2015, la Tierra está repleta de basura gracias al control de una compañía llamada Buy n Large. En el mundo de Wall-E, los gobiernos ya no existen y todo es regido por esta empresa. Muchas personas opinan que esta corporación es una crítica directa a compañías tales como Wal-Mart, Apple o Google.

En la cinta se puede observar una clara referencia al consumismo excesivo en nuestra sociedad actual y cómo éste puede llevarnos a una crisis en nuestro planeta que nos obligue a abandonarlo. En el futuro de Wall-E, los humanos son completamente dependientes del sistema; desde muy pequeños se les enseña a consumir productos de esta compañía, así como también seguir las tendencias de la moda. Las personas se han convertido en esclavos de la tecnología en su totalidad, eliminándose las interacciones entre ellos.

No es extraño imaginarse un futuro de esta manera, pues después de todo, en la actualidad la mayoría de personas no pueden pasar más de cinco minutos sin revisar su teléfono móvil. La mayoría están enfocados en trabajar para comprarse ropa y estar a la moda o comprar el último artefacto de tecnología. Y lo peor de esto, es que nuestro cuerpo se ha ido adaptando a este estilo de vida.

Al tener tan accesible la tecnología, se han reflejado cambios muy negativos en la sociedad y en nuestro cerebro, como es el caso de la amnesia digital. En el tiempo antiguo, dependíamos de nuestra memoria en todo momento pero esto ha ido cambiando; ya no necesitamos recordar los números de teléfono, pues nuestros celulares lo hacen por nosotros, al igual que otros datos importantes.

Esto ha ido provocando que perdamos poco a poco la habilidad de recordar. La empresa de seguridad Kaspersky, hizo un estudio con 6,000 personas y reveló que más de la mitad de los usuarios que tenían smartphones en Estados Unidos y Europa, eran incapaces de recordar números de teléfono de sus amigos o familiares.

El constante uso de teléfonos móviles como referencias, ha creado un efecto negativo en nuestro cerebro, limitando así la habilidad de recordar. Al igual que en la película Wall-E, cada vez nos volvemos más dependientes de la tecnología, pero ¿es posible que lleguemos a un futuro tan desastroso como el de la cinta?

Anteriormente, hemos tocado el tema de la obsolescencia programada, la cual es creada para determinar el fin de la vida útil de un producto. Toda tecnología en la actualidad está sujeta a este sistema. Tu smartphone actual tiene una fecha de expiración, al igual que tu computadora o automóvil. Desde el momento en que son creados por una empresa, ésta sabe en qué momento se romperá o dejará de funcionar, para así venderte una nueva versión del producto.

No es casualidad que cada año salgan ediciones más actualizadas de tu teléfono favorito, pues están diseñados para descomponerse en poco tiempo. Nuestro sistema económico se basa en el capitalismo y la obsolescencia programada, y esto nos lleva a un ciclo interminable, donde compramos, usamos y votamos artículos, contaminando así cada vez más nuestro planeta a una velocidad tan alarmante que varios científicos han alzado la voz y han dicho que los recursos de nuestro planeta se acabarán en menos de 100 años.

Esto hace muy probable que suceda lo mismo que en Wall-E, con la única diferencia que aún no hemos podido desarrollar la tecnología para sustentar la vida de millones de personas en el espacio. Científicos como Stephen Hawking, han hecho declaraciones sobre el fin de los recursos en nuestro planeta y han advertido que para que la especie humana sobreviva, debe colonizar otros planetas.

Sin embargo aún hay esperanza. Recientemente, han surgido noticias desde Japón sobre el reactor de Fukushima. Como sabemos, hay una crisis nuclear en ese lugar que ha puesto en peligro la vida de millones de personas, pero la operadora central de Fukushima probó con éxito un robot teledirigido que se encargaría de limpiar las sustancias radioactivas en los edificios por lo que un futuro donde robots estén limpiando lugares que han sido contaminados por los humanos es muy probable.

Referencias: Jornada, Muy Interesante

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