Por siglos se han manejado una serie de teorías sobre cómo el ser humano se ha convertido en el ser más inteligente que habita la Tierra. Algunos neurocientíficos piensan que la inteligencia está en una región del cerebro o que es una red neuronal específica. Otros indican que el metabolismo, o la eficiencia con la que las neuronas usan los recursos esenciales, es la clave de la inteligencia en el hombre.

Sin embargo, una nueva teoría, publicada en “Trends in Cognitive Sciences”, habla de las propiedades dinámicas del cerebro, del cómo se encuentra interconectado y del cómo estas interconexiones pueden cambiar dependiendo de la demanda intelectual, lo cual son los mejores conceptos para predecir la inteligencia en el cerebro humano. “Cuando decimos que alguien es inteligente, entendemos intuitivamente lo que esto significa”, dice el psicólogo de la Universidad de Illinois, Aron Barbey, en un nuevo artículo.

“Usualmente nos referimos a qué tan bueno es alguien tomando decisiones y resolviendo tipos particulares de problemas. Pero recientemente en las neurociencias, ha habido un enfoque diferente, en donde se trata de entender en términos biológicos cómo es que nace la inteligencia”, dice Barbey. Esto requiere estudiar las características funcionales y estructurales del cerebro.

Se sabe desde hace mucho que el cerebro es modular, en donde diferentes regiones apoyan diferentes capacidades específicas, indica Barbey. “Por ejemplo, las regiones dentro del lóbulo occipital (atrás de la cabeza), se conocen como módulos para procesar la información visual”, indica Barbey, pero interpretar esto requiere de integración de la información que procede de otros módulos del cerebro.

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Barbey comenta: “Para identificar un objeto, debemos clasificarlo. Esto no sólo depende de la visión, sino que requiere de conocimiento conceptual y de otros aspectos del procesamiento de la información”, dice y agrega: “y el número de módulos entonces se incrementa, el tipo de información representada en el cerebro se vuelve incrementalmente más abstracta y general”.

“La corteza prefrontal, una estructura que está en la parte frontal del cerebro, por ejemplo, se expandió dramáticamente en el curso de la evolución del ser humano”, dice Barbey. Debido a esto, esta región del cerebro se sabe, soporta otras funciones de alto nivel como la planeación así como la organización del comportamiento propio de cada persona. Los científicos piensan que la corteza prefrontal es la que maneja finalmente lo que llamamos inteligencia.

“Pero realmente todo el cerebro es una arquitectura global que tiene interacción con mecanismos de bajo y alto nivel, lo cual se requiere para hablar de inteligencia en general”, dice Barbey. Los módulos del cerebro proveen los bloques básicos para construir “redes de conectividad intrínsecas” mucho más grandes”, indica el psicólogo. “Cada red incluye muchas estructuras del cerebro que se activan de forma conjunta cuando una persona se involucra en una tarea cognitiva”, enfatiza el investigador.

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Y esto parece hablar precisamente de la flexibilidad como una parte importante de las funciones de los cerebros humanos y hasta ahora se ha pensado que la flexibilidad provee las bases para la inteligencia humana, concluye Barbey.

Así pues, habrá que ver cómo el psicólogo elabora su teoría y cómo trata de demostrarla directamente con experimentos que la pongan en tela de juicio. Teóricamente todo lo que dice Barbey suena razonable, pero claramente esta concepción sobre la inteligencia humana requiere de tener sustento en la investigación práctica.

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