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El pasado 14 de febrero revisamos un poco de la ciencia del amor, donde apreciamos como la química y la biología nos mostraba al amor como un fenómeno neurobiológico. Dicho lo anterior y catalogando al amor como un conjunto de sistemas químicos, ¿sería posible encontrar algún fármaco o cura para el desamor?

Conforme la ciencia avanza descubrimos cada vez más acerca de las bases neurales de nuestro cerebro, donde también encontramos al amor. Y aunque si bien podríamos desconfiar de una cura química para el desamor, hay diversos argumentos con bases científicas para al menos considerar algunas soluciones anti-amor que bien podrían ser benéficas, por ejemplo en situaciones con pensamientos suicidas o delirantes ya sea debido a un amor no correspondido o una ruptura.

Pero antes de continuar debemos recordar ¿qué es el amor? Para Erich Fromm el amor es un sentimiento de placer que necesita conocimiento y esfuerzo, en el que dos seres al amarse se convierten en uno solo; sin dejar de ser dos y no es tan fácil obtenerlo. Esto lo demuestra en su libro el arte de amar. Para los neurólogos, es menos poética: un fenómeno neurobiológico o un estado físico-químico de demencia temporal que dura máximo cuatro años y que pude divide en tres subtipos: la lujuria, la atracción y fijación, todos los cuales aumentan el éxito reproductivo y que puede compararse con un estado obsesivo compulsivo (TOC).

“Cada aspecto se basa en un conjunto de la superposición de sistemas químicos en el cerebro. Pero hay maneras de disminuir cada uno de ellos”, dice Helen Fisher de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.

“¿Alguna vez te has encontrado a ti mismo obsesionado con los detalles más pequeños de una persona? Su pelo, por ejemplo, o el número de besos en un texto. Esta visión de túnel se asemeja a algunos de los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo”, por lo que Donatella Marazziti en la Universidad de Pisa en Italia, comparó los cerebros de 20 personas en las primeras fases del enamoramiento con los de 20 personas con TOC.

Ambos grupos tenían niveles inusualmente bajos de una proteína que transporta la serotonina (un neurotransmisor implicado en la regulación del estado de ánimo). Pero un nuevo examen de los amantes un año más tarde reveló que sus niveles de serotonina habían aumentado, y que ya no informaron un enfoque obsesivo en sus parejas.

Los fármacos que aumentan la serotonina pueden ofrecer alivio a las personas con TOC, por lo que es razonable pensar que también podría ayudar a amortiguar los sentimientos amorosos indeseables. Estos medicamentos incluyen antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que son conocidos para mitigar las emociones extremas y dificultar la formación de lazos románticos. Un efecto secundario no deseado de las personas con depresión, pero para aquellos que buscan separarse de alguien, podría ser bienvenido.

¿Pero y si es vínculo duradero que desea terminar? En este fase existen varios productos químicos que juegan un papel en ayudar a formar apegos, y los estudios en animales muestran cómo podríamos manipularlos para hacer precisamente eso.

El ratón de campo es un famoso monógamo. Sin embargo, cuando Larry Young de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia, les inyecto un fármaco que bloquea la dopamina y la oxitocina, se convirtieron en polígamos. “Esto sugiere que al bloquear la oxitocina podríamos ser capaces de cortar lazos más duraderos”, dice Young.

El problema es que la oxitocina es importante para todas las relaciones, no sólo el amor romántico. Por lo que probablemente puedas cuarte de un corazón roto, pero ¿vale la pena alterar todas sus otras relaciones?

El equipo de Young también ha demostrado que el bloqueo del factor liberador de corticotropina (CRF), una hormona implicada en la respuesta al estrés, detiene el comportamiento depresivo de los roedores cuando su pareja muere. Aunque Young no recomienda bloquear CRF para el amor no correspondido, dice que esto podría llegar a ser útil para aliviar la depresión que viene con dolor persistente.

En última instancia, el tiempo es la respuesta, dice Fisher. Su equipo es el primero en estudiar los mecanismos neurales implicados de como el amor se desvanece. Ella ha encontrado que las personas que están suspirando por un amor perdido tienen una mayor actividad cerebral en el pallidum ventral, que participan en el apego, que las personas que eran felices en el amor. Esta actividad disminuye con el tiempo, lo que sugiere que su adhesión también se desvanece.

Otros grupos están tratando de ayudar a las personas tratándolas como un trastorno de estrés post-traumático como una terapia para amortiguar el recuerdo del amor. “Un día incluso podría ser posible usar estimulación cerebral para disminuir la actividad en el pallidum ventral, para acelerar los efectos curativos del tiempo”, dice Fisher.

En conclusión, viendo al amor como un proceso químico muy probablemente en un futuro podremos tener alternativas para tratar el desamor, sin embargo debido a los complejos sistemas que controlan las emociones puede que a pesar de las investigaciones pueda tardar más de lo esperado.

Referencia: NatureBentham Science y The Journal of Comparative Neurology

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