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Investigadores de la Universidad de Brown y la empresa Blackrock Microsystems han comercializado tras más de una década de desarrollo un dispositivo inalámbrico que al colocarse sobre el cráneo, envía órdenes pensadas recogidas por un implante cerebral vía radio. Un avance que pronto permitirá que pacientes paralíticos puedan usar una interfaz cerebro-computadora.

El dispositivo creado por el consorcio llamado BrainGate, que tiene su sede en la Universidad de Brown, fue uno de los primeros en colocarse en el cerebro de paralíticos para demostrar que las señales eléctricas emitidas por las neuronas dentro del córtex cerebral se pueden registrar y usar para dirigir una silla de ruedas o dirigir un brazo robótico.

Anteriormente, uno de los principales obstáculos para estos experimentos fue que los pacientes sólo podían usar el aparato con la ayuda de un cable enchufado a un puerto implantado en su cráneo. “Usar este montaje en el hogar es inconcebible o cuando menos incómodo ya que el paciente está enganchado a un montón de equipo eléctrico”, explica el profesor de ingeniería de Brown que ha dirigido el diseño y fabricación del sistema inalámbrico, Arto Nurmikko.

La nueva interfaz elimina gran parte de ese cableado al procesar los datos provenientes del cerebro dentro de un dispositivo que tiene el tamaño aproximado del tapón de gasolina de un coche. Se engancha al cráneo y se conecta con electrodos implantados dentro del cerebro. Dentro del dispositivo hay un procesador para amplificar los débiles picos eléctricos que emiten las neuronas, circuitos para digitalizar la información y una radio para emitirla una distancia de unos pocos metros hasta un receptor. Ahí, la información está disponible como señal de control; por ejemplo para mover un cursor por la pantalla de una computadora.

El dispositivo transmite datos desde el cerebro a una tasa de 48 megabits por segundo que es la velocidad aproximada de una conexión a internet doméstica. Usa unos 30 milivatios de energía, una mínima parte de lo que usa un smartphone, y recibe su energía de una batería.

Los científicos ya han hecho prototipos de interfaces cerebro-computadora antes y se han vendido algunos transmisores sencillos para investigación con animales.

Aunque el implante puede transmitir el equivalente de unos 200 DVD de datos al día, no es mucha información comparada con lo que genera el cerebro al ejecutar hasta el más sencillo movimiento. De los miles de millones de neuronas en el córtex humano, los investigadores nunca han medido de forma simultánea más de unas 200. “Tú y yo usamos nuestro cerebro como máquinas de petabytes”, explica Nurmikko. “Comparados con ese estándar, 100 megabits por segundo parece muy modesto”.

Blackrock ha empezado a vender el procesador inalámbrico, que ha bautizado como Cereplex-W y cuesta unos 15.000 dólares a laboratorios de investigación que trabajan con primates. Actualmente una media docena de paralíticos, entre ellos algunos en las últimas fases de la esclerosis lateral amiotrófica están participando en ensayos de BrainGate.

Referencia: MIT

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