Las posibilidades de encontrar vida extraterrestre fuera de nuestro sistema solar han aumentado. Un planeta rocoso que puede albergar vida ha sido descubierto a tan sólo cuatro años luz de la Tierra, lo suficientemente cerca para llegar a él en futuras misiones espaciales.

Este planeta, también conocido como Second Earth (Segunda Tierra), tiene la capacidad de albergar agua líquida, lo que significa que tiene el potencial para la vida extraterrestre.

Se trata del exoplaneta más cercano con estas características descubierto hasta la fecha y los expertos dicen que quienes habitamos la Tierra actualmente posiblemente atestigüemos las primeras misiones en busca de signos de vida.

Los astrónomos han encontrado pruebas claras de que nuestra estrella más cercana, Proxima Centauri, es el sol de este otro planeta similar a la Tierra. El grupo de investigadores, usando los telescopios del Observatorio Europeo Austral, han llamado al emocionante mundo Proxima B. Miles de exoplanetas han sido descubiertos antes, pero a diferencia de los otros, éste está a nuestro alcance.

A pesar de que cuatro años luz trayecto largo (más de 40 billones de kilómetros) las futuras generaciones de naves espaciales de alta velocidad posiblemente podrían viajar al planeta en las próximas décadas. Y lo que es mejor, en un futuro más lejano podría ser colonizado por viajeros espaciales.

Un posible obstáculo para la evolución de la vida en el nuevo planeta es la forma en que rodea a su estrella madre. Proxima B está a sólo 7.5 millones de kilómetros de Proxima Centauri, es decir, el 5 % de la distancia de la Tierra al Sol de nuestro sistema solar, y tarda sólo 11.2 días terrestres en completar una órbita. En cuanto a su peso, es de alrededor de 1.3 veces el de nuestro planeta.

Pero debido a que Proxima Centauri es una tenue enana roja que irradia mucho menos calor que el Sol, todavía ocupa la “zona habitable”, donde las temperaturas son lo suficientemente leves como para permitir que exista agua líquida en la superficie del nuevo planeta, en donde la temperatura varía entre los -90 y los 30 grados centígrados.

Finalmente, es importante tomar en cuenta que Proxima B es golpeado fuertemente por los rayos X y ultravioleta de su propio Sol, por lo que si algo pudiera vivir en su superficie, tendría que desarrollar un mecanismo de defensa contra dicha radiación.

Referencias: CNET, NY Times

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