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El mundo se mueve gracias a la energía, que en sus diferentes manifestaciones permite a los seres humanos desplazarse, ya sea en automóvil, barco o avión, o bien, para dar luz a las casas, fábricas, hospitales, etcétera. Pero esta energía no sale de la nada y un buen porcentaje de la misma se genera gracias a los combustibles fósiles.

El buscar nuevas energías es una imperiosa necesidad y el hombre está poniendo todo su empeño en energías alternativas como la eólica, por ejemplo, pero sin dejar de pensar en mecanismos que podrían darnos energía ilimitada en el futuro.

Esta búsqueda de nuevas fuentes de energía no es novedad y en el caso de la fusión nuclear, ya se tiene décadas de investigaciones. Si se pudiese tener un reactor de fusión estaríamos hablando de tener el equivalente a una estrella envasada en un contenedor de paredes magnéticas, que produciría cantidades ilimitadas de energía y sin necesidad de tener que lidiar con los residuos nucleares, aquellos que producen los reactores de fisión hoy en día.

En un estudio publicado por la revista Nature Communications, los investigadores han confirmado que el dispositivo de energía de fusión alemán, Wendelstein 7-W, parece ir por el camino correcto para en el futuro poder proveer de energía a manos llenas.

El sistema, conocido como stellerator, generó su primer porción de plasma de hidrógeno cuando se encendió este mismo año 2016. Ahora nuevas pruebas han dado luz verde para proceder a la siguiente etapa del proyecto.

Al contrario de los reactores de fisión, que dividen los átomos en elementos pesados para generar energía, los reactores de fusión trabajan fusionando el núcleo de átomos ligeros hacia átomos pesados. Este proceso libera cantidades masivas de energía y además no produce basura radioactiva. El “combustible” usado para esto es simplemente hidrógeno, que bien puede extraerse del agua común y corriente.

El reactor de fusión alemán confina el plasma dentro de un campo magnético que es generado por unos superimanes que son enfriados cerca del cero absoluto. El plasma, que tiene temperaturas arriba de los 80 millones de grados centígrados, nunca toca las paredes de la cámara en donde se encuentra contenido.

David Gates, el principal investigador de este proyecto, indica que en las últimas pruebas se verificó que la “cárcel magnética” que contiene al plasma funciona como se tenía planeado. Se espera entonces que se siga con las siguientes fases para que eventualmente pronto, de acuerdo con el investigador, se pueda llegar a tener un reactor de fusión, que abriría las puertas a la solución de uno de los problemas más complejos de la actividad humana, el hacerse de energía.

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