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La vida en la Tierra es en realidad aún un misterio. Fue Oparin quien inventó el concepto del “caldo primordial“, en donde se combinaron los elementos químicos con temperaturas y reacciones eléctricas que eventualmente generaron los primeros brotes de vida: estructuras simples de ARN. Y aunque se han hecho investigaciones al respecto, intentando mostrar que ésta es la explicación a la vida en la Tierra, hay demasiadas interrogantes y dudas para aceptar esta como la teoría más cercana a lo que realmente generó la vida en el planeta.

Ahora un equipo de investigación de la Universidad Texas A&M ha descubierto un mecanismo físico que podría ayudar a responder cómo se generaron los “ladrillos” que forman la vida. El equipo, liderado por el Dr. Víctor Ugaz y que incluye al Dr. Yassin Hassan, indican que se conocen desde hace mucho los aminoácidos, las nucleobases y los azúcares, que son de alguna manera los bloques elementales de la vida, y que se habrían presentado en el océano primigenio (aunque en muy bajas concentraciones). Para que la vida pudiese emerger, estos bloques iniciales tuvieron que combinarse y enriquecerse en largas cadenas de macromoléculas. La identificación de este proceso y los mecanismos que se llevan a cabo en esta síntesis han sido una de las preguntas más difíciles de resolver con respecto al origen de la vida.

“En el océano primigenio, estos bloques para la construcción de la vida estaban en el entorno”, dice Ugaz, “pero estaban muy diluidos. La pregunta es cómo se combinaron. Así pues, un área de interés es qué clase de mecanismo de concentración pudo haber existido para enriquecer estos componentes al punto en que lograron formar cadenas más largas, moléculas más compleja”.

En un artículo que apareció en las memorias de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, el equipo de investigación describe un mecanismo que pudo haber jugado un rol importante en combinar estos químicos diluidos en largas cadenas de macromoléculas, necesarias éstas para la vida.

La investigación exploró esto creando un sistema, un modelo, de células cilíndricas que emulan la estructura de los poros en formaciones minerales, que se encontraron cerca de un sub-lago termal. Los gradientes de temperaturas que se hallaron trabajan como las lámparas de lava, las cuales hacen circular el fluido dentro de los pequeños espacios en los poros. El equipo encontró que estos flujos son muy complejos y caóticos, lo que significa que las trayectorias individuales siguen un patrón general, pero ninguna trayectoria es igual a otra.

Este descubrimiento permitió identificar condiciones donde estos flujos fueron capaces de proveer cierta homogenización. Este descubrimiento permitió identificar condiciones donde estos flujos fueron capaces de proveer cierta homogenización de varias moléculas orgánicas presentes, mientras que al mismo tiempo, transportaban de forma activa por los poros, quienes absorbían y reaccionaban a estos elementos. de varias moléculas orgánicas presentes, mientras que al mismo tiempo, transportaban de forma activa por los poros, quienes absorbían y reaccionaban a estos elementos.

Un ejemplo de los flujos caóticos

De acuerdo a Ugaz, hay una manera simple de entender este fenómeno: “imagíne que usted está sirviendo café y pone algo de crema que se queda pegada a un lado de la taza. Cuando se sirve el café de una manera, dos cosas pueden ocurrir al mismo tiempo: que está mezclando el líquido mientras que se crea una mancha en la superficie de la taza”.

Estos flujos, dicen los investigadores, ocurren naturalmente en la red de poros hidrotérmicos proveyendo un mecanismo intrigante para explicar cómo se diluyen los precursores orgánicos en el océano primigenio y que pudiese sido el responsable de las biomacromoléculas complejas.

Esta podría ser una explicación clave en el origen de la vida en la Tierra e incluso bien podría pensarse que en otros planetas pudiese haber dado esta misma posibilidad. Suena curioso pues que la mezcla pudo darse como un evento que tiene que ver con la convección en un líquido, pero en un punto mucho más complejo que hubiese generado caos y evolucióin de las trayectorias por donde se habrían movido las cadenas de aminoácidos. Y aunque suena especulativo, no parece serlo más que la propia teoría de Oparin, finalmente.

Referencias: Phsy.org 

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