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Científicos chinos de la Universidad de Guangzhou han anunciado la creación de los primeros embriones humanos resistentes al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

El virus del VIH infecta a las células del sistema inmunitario, alterando o anulando su función. La infección produce un deterioro progresivo del sistema inmunitario, con la consiguiente “inmunodeficiencia”. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un término que se aplica a los estadios más avanzados de la infección por VIH. Se calcula que en todo el mundo 36,9 millones de personas estaban infectadas por el VIH en 2014, de las que 2,6 millones eran niños.

En el estudio, los investigadores utilizaron la técnica CRISPR-Cas9 que permite la edición genética, borrando, añadiendo o cambiando genes, como si fuera un sencillo corta-pega. En el caso del VIH se añadio una mutación genética que portan algunas personas y les protege de forma natural contra el VIH. Esta mutación tan beneficiosa (llamada CCR5 Delta 32) impide que el virus del sida penetre en los glóbulos blancos, las células inmunes.

En el experimento contaron con 213 embriones sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro que no eran viables. Es decir, nunca hubieran progresado aunque se hubieran implantado en el útero de una mujer. Donde la modificación genética solo tuvo un éxito en cuatro de los 26 embriones tratados.

El trabajo como todos con los se experimenta con humanos impulsan un debate encendido en torno a la seguridad y límites éticos de la edición genética. Sin embargo, el estudio muestra que es posible manipular la vida humana a pesar de que aun existen numerosas barreras técnicas.

La edición genética toca temas demasiado sensibles. No solo abre la puerta a corregir enfermedades desde la concepción sino también a la creación de bebés a la carta. Y cualquier cambio genético que se haga modificará a todos los descendientes de una persona, de ahí la necesidad de que la técnica sea lo suficientemente precisa.

Los dos grupos chinos han sido los primeros en atreverse a experimentar con embriones humanos y células germinales. Aunque hay rumores de que podría haber otros equipos realizando experimentos similares.

Además de China, el Reino Unido cuenta desde febrero con autorización para manipular embriones. El objetivo del Francis Crick Institute de Londres no es corregir ninguna enfermedad, sino averiguar los genes que necesita un embrión humano para convertirse en un bebé saludable. La autorización llega con la condición de que se utilice embriones con fines de investigación y nunca llegue a implantarlos en mujeres.

Referencia: ABC, OMS

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