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Hace unos días publiqué un artículo en el que planteaba la posible idea de que realmente los Estados Unidos no hubiesen llegado a la Luna en 1969. Por alguna razón, más de un lector creyó que yo apoyaba semejante teoría de la conspiración, lo que me parece extraño, porque en ninguna parte del artículo afirmo nada al respecto personalmente. Sin embargo, para aclarar la posible confusión, he aquí las razones por las cuales el hombre sí llegó a la Luna.

He aquí algunas de las explicaciones que se dan al respecto a las controversias más conocidas y populares con respecto a la posibilidad de que todo fue un show orquestado, una farsa que se grabó en un estudio de cine:

1. ¿Por qué la bandera estadounidense ondea en algunas fotografías y vídeos si no hay viento en la Luna?

En las fotografías se puede ver que la bandera tenía un mástil superior para que permaneciera extendida. Los astronautas movían la bandera al colocarla, y tenía arrugas y ondulaciones por haber estado replegada durante el viaje, lo que le daba en las fotografías una apariencia que puede confundirse con la de una bandera ondeando.

En los vídeos grabados en la Luna se puede observar que la bandera queda completamente quieta poco después de que los astronautas dejan de moverla, y permanecía así mientras los astronautas no la movieran. Además, el hecho de que en la superficie lunar no haya atmósfera hace que no exista resistencia al movimiento: es por eso que la bandera permanece en movimiento durante un mayor período de tiempo.

2. Los astronautas tomaron miles de fotografías, todas ellas perfectamente expuestas y enfocadas. Los rollos de repuesto no fueron afectados por la intensa radiación cósmica sobre la Luna, condición ésta que debió haberlos dañado. Ellos lograron ajustar sus cámaras, cambiar los rollos y cambiar filtros con sus trajes presurizados.

Muchas de las fotografías tienen defectos: o están desenfocadas o veladas. Las fotografías y los videos de los paseos lunares se pueden consultar en el Apollo Lunar Surface Journal. Las cámaras fueron modificadas a pedido del fabricante, Hasselblad, para que pudiesen afrontar las condiciones de vacío y radiación que tienen lugar en el espacio. Por otra parte las cámaras llevaban rollos herméticos y al gastarse la película no eran cambiados como se ha argumentado.

3. Muchas de las fotos de los paisajes lunares de la NASA no tienen sombras paralelas. Este tipo de sombras sólo se pueden crear con varias fuentes de luz o con un foco cercano, pero la única fuente de luz en la Luna es el Sol.

Si hubiera varias fuentes de luz los astronautas y objetos tendrían más de una sombra, cosa que no sucede. Las sombras no paralelas se producen debido al «efecto de perspectiva» que sucede también en la Tierra. Las sombras, además, no tienen por qué ser paralelas en un terreno irregular, como es el caso de la Luna. En el programa MythBusters demostraron que las fotos no están trucadas en este sentido, o que hubiese más de una fuente de luz.

4. El espacio exterior está inundado de radiación mortal que emana del Sol y, sin embargo, ningún astronauta contrajo cáncer. Ni siquiera la tripulación del Apolo 16, quienes iban en dirección a la Luna cuando se presentó una protuberancia solar que debió haberlos asado literalmente.

No hay constancia de que hubiera una erupción solar importante durante el vuelo del Apolo 16. Hubo varias en agosto de 1972, después de que el Apolo 16 hubiera regresado (en abril) y antes del vuelo del Apolo 17 (en diciembre de ese mismo año). Y Jack Swigert -de la misión Apolo 13- falleció de cáncer óseo varios años después de su viaje a la Luna, poco antes de tomar cargo como diputado por Colorado, aunque no se puede saber si su enfermedad pudo ser debida al viaje espacial.

5. El módulo de aterrizaje pesaba 17 toneladas y, aun así, no deja en la Luna huellas tan profundas como las de las pisadas de los astronautas. Ni siquiera el poderoso cohete propulsor del módulo de aterrizaje deja rastros debajo de él. ¿Y cómo se produjeron las famosas huellas de las botas de Armstrong si todo el polvo había sido soplado?

El módulo lunar pesaba entre 15 y 17 toneladas en la Tierra. En la Luna la gravedad es aproximadamente seis veces menor, y el combustible que se gastaba antes de alunizar constituía una buena parte del peso, por lo que el peso del módulo en la superficie de la Luna se situaba entre mil 200 y mil 600 kilogramos.

La idea de que debió haberse formado un cráter debajo del módulo lunar es errónea y está basada en especulaciones.

Segundos antes de alunizar, el módulo sólo tenía que contrarrestar su peso, que era de unos mil 400 kilogramos. Por tanto, el motor del módulo tenía que proporcionar un empuje similar (incluso algo menor). Dividiendo esa fuerza entre la superficie de salida de la tobera, obtenemos la presión con la que salían expulsados los gases: aproximadamente 1.5 PSI (libras por pulgada cuadrada), presión que disminuía aún más debido a la rápida expansión de los gases en el vacío, por lo que no era suficiente para crear un cráter, aunque si para levantar algo de polvo lunar, tal y como se muestra en las grabaciones de los alunizajes realizadas desde la ventana del módulo y alterar levemente el suelo, como de hecho muestran esta fotografía y esta otra.

Adicionalmente, el polvo de las inmediaciones no habría sido removido puesto que la ausencia de aire en la Luna evita la aparición de viento en el alunizaje, por lo que la posibilidad de dejar huellas no se ve afectada.

6. ¿Por qué una de las fotografías muestra una roca marcada con la letra «C» mayúscula sobre otra «C» marcada sobre el suelo lunar?

En realidad, la «C» es un pelo introducido durante el revelado, como quedó demostrado en la ampliación de la imagen que realizó el Instituto Lunar y Planetario. La imagen que contiene la «C» no es la original; es una de las muchas copias de cada fotografía. La «C» no aparece en ninguno de los originales de la fotografía; ni tampoco en ninguna de las copias de la fotografía anterior. Esos pelos o fibras aparecen en otras fotografías, debido al mismo motivo. Aquí una copia de la imagen muestra incluso cuatro pelos.

La marca similar que parece verse en el suelo está formada por la sombra de piedras más pequeñas, y se pueden encontrar sombras similares en otras fotografías lunares, que se pueden confundir por pareidolia con objetos reales.

5. Un astrofísico que trabajó para la NASA escribió que se necesita un escudo de dos metros de grosor para protegerse contra las protuberancias solares y que las protuberancias solares más grandes emiten miles de decenas de rems en una hora.

El argumento se refiere al científico John Mauldin. Sin embargo, la cita de Mauldin se refería al viaje interestelar (es decir, fuera del Sistema Solar), donde la radiación es mucho mayor y se recibe durante mucho más tiempo que en los viajes a la Luna.

El supuesto estudio soviético de 1959 que afirma que se necesita un escudo de 1.2 metros de grosor contra la radiación, sencillamente no existe, dado que ningún teórico de la conspiración ha sido capaz de dar referencias sobre el mismo.

El hecho de que el diseño de la nave rusa destinada al viaje lunar tripulado en los años sesenta fuera similar al de la nave Apolo, demuestra que no era necesario un escudo de ese grosor.

Los rusos abandonaron su programa lunar tripulado a principios de la década de los setenta por diversas causas. En las misiones Apolo, los astronautas llevaban dosímetros para medir el nivel de radiación, pero no realizaron un estudio exhaustivo de la radiación en la Luna. Actualmente esto se realiza mediante sondas no tripuladas, porque es importante conocerlo con mayor exactitud, de cara a una futura estancia permanente en la Luna.

Cabe aclarar que si los estadounidenses no hubiesen llegado a la Luna, los soviéticos lo habrían sabido simplemente porque no habrían siquiera podido hacer la telemetría de la nave Apolo en su viaje al satélite natural, es decir, que cualquier país interesado en esta misión podría haber monitoreado los datos de las transmisiones de radio que hubiesen probado que todo era una farsa.

Pero más aún, en la Conferencia de Yalta, donde se reunieron Churchill, Stalin y Roosevelt, en la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos les informaron a los estadounidenses que ya sabían que estaban trabajando sobre una bomba atómica, a pesar de que en los Estados Unidos se censuró toda información al respecto en su momento.

Nadie en el proyecto Manhattan podía mandar correspondencia a ningún lado sin que pasara por un riguroso proceso de censura. En los Estados Unidos incluso se prohibió a los medios sacar cualquier nota sobre energía atómica o asuntos de esta naturaleza.

Y si a pesar de todas estas precauciones, Stalin ya sabía del proyecto Manhattan, es claro que engañar a muchísima gente que trabajó para llevar al hombre a la Luna sería claramente imposible. En el Centro Espacial de Houston de la NASA hay una enorme placa en donde se muestran todas las compañías involucradas en el proyecto Apolo. Resulta inconcebible que la NASA siquiera pensara en tratar de engañar a todas estas empresas cuyo fin único era poner al primer hombre en la Luna.

 

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