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Con el propósito de ofrecer una nueva alternativa, científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han desarrollado un stent coronario biopolimérico, biodegradable y biocompatible que, además, administra fármacos.

El stent coronario es un tubo diminuto que se coloca dentro de una arteria, un vaso sanguíneo u otra estructura hueca en el cuerpo con el fin de mantenerla abierta o destaparla, el proceso se denomina como angioplastia.

El desarrollo del stent para transportar el medicamento representa un desafío, porque debe ser biocompatible, proporcionar tiempo y controlar la dosificación para proporcionar un adecuado tratamiento y procurar la salud del paciente, refieren los investigadores.

El dispositivo esta recubierto por un polímero de poliácido (láctico-co-glicólico) que se degrada por erosión y sirve como dosificador de una sustancia activa o medicamento. Los primeros resultados arrojan que el material tiene una vida de tres meses, aunque se trabaja para que dure por lo menos seis.

En los experimentos realizados se logró 85 por ciento de adsorción de diferentes fármacos en la matriz polimérica y una desorción del cien, todo esto se cumplió en 336 horas. Mientras que el proceso de liberación del medicamento se efectuó simultáneamente a la degradación del biopolímero.

“Simulamos el proceso de degradación de forma estática y dinámica. Literalmente colocamos placas cubiertas del biopolímero y verificamos cómo se degradaban al colocarse en un frasco. Posteriormente, en la parte dinámica experimentamos con un sistema que representó el torrente sanguíneo, el ancho de una arteria, cómo se colocaría el stent, cuál sería el flujo que pasaría en todo el circuito, cómo degradaría y adsorbería el material”, detalló Mónica de la Luz Corea Tellez, responsable de la investigación.

En relación con el funcionamiento del stent se diseñó un sistema para colocar un tubo de vidrio donde se insertó una placa recubierta con el polímero. Con una manguera (arterias) y solución salina (fármacos) se simuló el flujo que tendría la sangre sobre el circuito y se evaluaron las velocidades de degradación.

La experta en biomateriales detalló que además trabajan el diseño y construcción de dispositivos biodegradables para colocar todo tipo de fármaco en cualquier parte del cuerpo que se necesite. Además, probarán materiales con mayor peso molecular y explorararán la posibilidad de imprimir el stent en una impresora 3D para analizar los tiempos de degradación y después hacer las pruebas in vivo e in vitro.

Referencia: IPN

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