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El primer planeta detectado por el Gemini Planet Imager está a unos 100 años luz de distancia, pero todo parece indicar que sus características son muy parecidas a lo que fue Júpiter en sus inicios. Físicos de Stanford, como el profesor Bruce Macintosh, explica que este planeta podría ayudarnos a entender cómo es que se formó el sistema solar.

De hecho, una de las mejores maneras de aprender cómo es que nuestro sistema solar ha evolucionado es observar a los sistemas con estrellas jóvenes en sus primera etapas de desarrollo. Ahora, un equipo de astrónomos han descubierto un planeta que piensan es parecido a Júpiter en sus primeros miles de años de existencia, que podría de alguna manera servir para decodificar cómo es que los planetas se han formado alrededor de nuestro Sol.

El nuevo planeta, llamado 51 Eridani b, es el primer exoplaneta descubierto por el Gemini Planet Imager, un nuevo instrumento operado por un conglomerado internacional, encabezado por Bruce Macintosh, un profesor de física de la Universidad de Stanford y miembro del Instituto Kavli para la Astrofísica de las partículas y la Cosmología. El nuevo planeta es un millón de veces más débil que su estrella padre y muestra una firma fuerte de metano, la cual es la primera vez que se detecta esto en un planeta alienígena, lo cual podría llevar a claves adicionales sobre cómo se formó el planeta. Los resultados se publican en el número actual de la revista Science.

El Gemini Planet Imager (GPI) fue diseñado específicamente para descubrir y analizar planetas jóvenes muy débiles en su observación, orbitando estrellas brillantes. Y aunque el observatorio espacial de la NASA, Képler, ha descubierto miles de planetas, esto lo hace de forma indirecta al detectar una pérdida de la luz de la estrella en el momento que el planeta pasa enfrente de la misma. GPI en lugar de hacer esto, busca por luz del planeta por sí mismo. Por ejemplo, el planeta Júpiter de nuestro sistema solar envía más energía al espacio de la que recibe del Sol.

“Para detectar los planetas, Képler ve sus sombras”, dice Macintosh. “El GPI en lugar de eso, veo su brillo, lo que se refiere entonces a una manera de hacerse de imágenes directamente”. Los astrónomos usan óptica adaptiva para definir la imagen de una estrella y entonces bloquean la luz que viene de ella. Toda la luz remanente es analizada, con los puntos más brillantes indicando la posibilidad de la existencia de un posible planeta.

El año pasado el GPI fue instalado en un telescopio de 8 metros en Chile, y el equipo ha buscado entonces planetas que estén orbitando estrellas jóvenes, identificando al menos 100 hasta ahora. “Este es exactamente el tipo de sistemas que imaginamos descubrir cuando diseñamos GPI”, dijo James Graham, profesor de la Universidad de California, en Berkeley, y científico del proyecto GPI. “51 Eri es una de las mejores estrellas para poder ver planetas jóvenes”, dijo el co-autor Eric Nielsen, un investigador postdoctoral en Stanford y en el Instituto SETI. “Esta es una de las estrellas más jóvenes cercanas al Sol. 51 Eri nació hace unos 20 millones de años, unos 40 millones de años después de que desapareciesen los dinosaurios”. En la escala cósmica, 20 millones de años no es nada y esto es exactamente lo que hizo posible la detección directa del planeta.

Las observaciones realizadas revelan que el nuevo planeta tiene aproximadamente el doble de masa que Júpiter. Además, es un planeta frío y sus medidas del metano son a nivel de récord. Otros planetas parecidos a Júpiter han mostrado débiles trazos de metano, es decir, muy diferentes de las atmósferas de metano de los planetas gaseosos gigantes de nuestro sistema solar. Todas estas características, dicen los astrónomos, apuntan a un planeta que el modelo sugiere fue como Júpiter en su infancia.

Referencias:

Stanford University 
Science 

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