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Un grupo de investigadores ha utilizado trozos de roca del pasado más lejano para descubrir algunos de los secretos más antiguos del mundo.

Los científicos dirigidos por la Universidad de Alberta encontraron unas piedras de 4.02 mil millones de años de antigüedad; se calcula que la Tierra misma nació hace 4.54 mil millones de años atrás.

Desenterradas en los Territorios del Noroeste de Canadá, estas rocas nos dan un vistazo a Eón Hádico, una división de la escala temporal geológica que transcurre en los primeros 500 millones de la Tierra.

Jesse Reimink y sus colegas encontraron algo extraordinario en estas rocas de la formación Gneis Acasta cerca de Yellowknife, Canadá, y publicaron un artículo sobre ellas en la revista Nature Geoscience.

A pesar de su antigüedad de 4.02 mil millones de años, obviamente no las más antiguas en el planeta pero sí las piedras más viejas que todavía mantienen los diminutos cristales de circón que heredaron desde su formación.

En conjunto, la composición de las rocas y los cristales de circón supuestamente han respondido a una vieja pregunta: ¿cuándo se formaron los continentes? El circón conserva su firma química y retiene información de la edad que no se reestablece por eventos geológicos posteriores.

El artículo establece que Gneis Acasta fue una vez parte de una gigantesca cortina de roca fundida que se abrió camino alrededor del planeta joven antes de descansar y enfriarse.

A medida que se enfriaba, interactuó con la roca aún más antigua alrededor de ella, algo que dejó su huella en el interior de los cristales de circón y las rocas en las que está inmersa. Esas marcas son pistas acerca de lo que eran aquellas primeras formaciones en la corteza de la Tierra más joven.

Los científicos concluyeron anteriormente que hay dos tipos de esta corteza. Una está asociada con la tierra y lleva por nombre continental, mientras que la otra lo hace con el agua y es nombrada oceánica, siendo ésta última más antigua que la primera. Curiosamente, las rocas de Gneis Acasta parece que interactuaron con la corteza océanica en el proceso de convertirse en la corteza continental.

Este nuevo estudio sugiere que la Tierra primitiva fue cubierta en gran medida con una superficie semejante a la corteza oceánica. Sólo existen tres ubicaciones en todo el mundo con las rocas o minerales de más de 4 mil millones de años: una en el norte de Quebec, otra en la Australia Occidental y finalmente la de los Territorios del Noroeste de Canadá examinada en este estudio.

Referencias: Science World Report, Science Daily

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