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El próximo 23 de abril la sonda Cassini, que está en las inmediaciones de Saturno, hará su última misión viajando a unos 122 mil kilómetros por hora, moviéndose entre Saturno y sus anillos, en un vuelo que nunca antes se ha hecho. Para el 22 de septiembre y después de 22 vueltas en esta región, la nave se dirigirá a la atmósfera del planeta gaseoso, en donde se romperá en mil pedazos, se derretirá y se vaporizará eventualmente, para ser parte de Saturno, después de haber dejado la Tierra hace 20 años.

Earl Maize, gerente de proyecto de la misión ha dicho que será un triste final para la misión que nos ha traído vistas impresionantes de Saturno, sus lunas y anillos. Por ejemplo, Cassini encontró geíseres en Enceladus, lo que podría significar que ahí hay un océano debajo de la superficie. También mostró a los científicos qué tan parecida a la Tierra es la luna Titán.

Más de uno se pregunta entonces ¿por qué se ha planeado terminar con la misión? ¿Por qué este final para Cassini? Sabemos que algunas sondas se pueden mantener en órbita luego de que cumplieron su misión en los planetas en donde hayan sido enviadas, como la nave Dawn que orbita el planeta enano Ceres. Pero las cosas parecen ser más complicadas en Saturno. Ceres es una gran roca sin lunas. Saturno tiene 62 satélites hasta la última cuenta. Los jalones gravitacionales de estas lunas, sobre todo de la más grande, Titán, modifica continuamente la trayectoria de Cassini, la cual es corregida quemando combustible.

La sonda Cassini revela detalles de una luna de Saturno

Cassini está quedándose sin energía, se le está acabando el combustible y su destino final está sellado, irónicamente, por sus propios descubrimientos. Los científicos no quieren arriesgarse haciendo que la nave choque en Titán o Enceladus, que podrían ser capaces de soportar alguna forma de vida. Además, “la órbita de la sonda está siendo cada vez menos predecible por la falta de combustible”, indica Linda Spilker, científica de la misión. “La órbita de Cassini podría cambiar lentamente pero de forma que eventualmente pudiese chocar con alguna de las lunas”, añadió.

Ha que señalar que Cassini se lanzó hace unos 20 años pero ya se sabe, gracias a la estación espacial internacional, que los microbios parecen poder sobrevivir por años a temperaturas extremas, radiación, vacío espacial, etcétera. Si la NASA mandara a Cassini a chocar contra Enceladus, los microbios que salieron con la nave desde la Tierra bien podrían potencialmente acabar con todas las formas de vida en alguna circunstancia específica. Y aunque esto parece demasiado exagerado, la NASA no busca correr ningún riesgo y por ende ha decidido hacer chocar a Cassini contra el gigante gaseoso que es Saturno, mientras se puede controlar la nave.

De todas maneras el fin de Cassini bien puede considerarse como una misión más. Esperan los científicos entender más sobre la composición de Saturno y sus anillos después de las 22 vueltas que la nave ejecutará y al empezar a introducirse en la atmósfera del gran planeta, tratar de ver qué tan grande es el núcleo del mismo y qué tan rápido rota. Cassini además se acercará como nunca a las auroras en la extraña tormenta hexagonal que se ve en el polo norte.

Una luna de Saturno podría tener un océano debajo de su superficie

Cassini continuará mandando datos hasta prácticamente el final de su misión, hasta que la atmósfera de Saturno impida la conexión con la Tierra. Esto ocurrirá cerca de los tres minutos posteriores a que la nave haga su último descenso al planeta.

Dice Spilker: “Una vez que se haya perdido la señal, el corazón de Cassini habrá dejado de latir”.

Referencias: Popular Science 

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