La idea de ir a Marte se ha convertido en pocos años en una obsesión para el ser humano. Las dificultades técnicas son enormes. Por ejemplo, ¿cómo transportar suficiente alimento y agua en una nave que requiere unos 9 meses en llegar al planeta rojo? ¿Cómo dotar a la población de dietas adecuadas? ¿Qué comerán los primeros que lleguen a Marte? (porque probablemente no habrá manera inmediata de regresarlos a la Tierra), etcétera.

Las interrogantes son muchas y los retos a resolver son complejos en todos sentidos. Sin embargo, se trabaja en muchos frentes para resolverlos.

Por ejemplo, para ayudar a las futuras misiones a Marte, el profesor asociado de la Universidad del Sur de Florida, Dominic D’Agostino, estará diez días en una misión espacial simulada, en un laboratorio en el fondo del mar, donde comerá una dieta especial, diseñada para contrarrestar los efectos de un viaje interplanetario.

Esto podría pasarle a tu cuerpo si viajas a Marte

Estas “misiones análogas” usan un hábitat bajo el agua llamado Acuario, que se localiza a unos 19 metros bajo la superficie y a unos 5.6 kms. de Key Largo en el Santuario Florida Keys Marine en el Océano Atlántico. Desde el 2001, 21 equipos de astronautas de diversos países se han convertido en acuanautas y realizan experimentos así como practican nuevas técnicas y tecnologías por la falta de peso simulado en un ambiente bajo el agua.

D’Agostino, quien estudia el impacto de entornos extremos en el cuerpo humano, será el único miembro que no está afiliado a la NASA o a la Agencia Espacial Europea, que estará en NEEMO 22, cuando la misión se realice a partir del 18 de junio. D’Agostino comerá una dieta especial que incluirá formulaciones de suplemento de cetona diseñado para que su cuerpo tenga una cetosis nutricional.

Éste es un estado metabólico donde el cuerpo cambia la glucosa por la grasa como principal energético. Manteniendo su cuerpo en cetosis, sus células serán capaces de protegerse contra daños en su ADN mientras trabaja en un entorno acuático de mucho estrés.

La problemática de los alimentos para ir a Marte

Para tener control sobre el experimento, otros acuanautas comerán una dieta regular. De esta manera podrá compararse el rendimiento de D’Agostino, la composición de su cuerpo, su capacidad para desarrollar tareas cognitivas, visión, calidad del sueño y otros parámetros fisiológicas.

La esperanza es que estos suplementos puedan ayudar a los astronautas a contrarrestar los riesgos neurológicos de la radiación cósmica, poco oxígeno y el estrés de vivir confinados a los límites de una nave espacial.

Referencias: New Atlas, University of South Florida 

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