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Después de más de una década de buscar, los científicos dicen que finalmente las ondas gravitacionales han sido detectadas cuando dos agujeros negros se unen para formar uno más grande (y más negro). “Señoras y señores, hemos detectado las ondas gravitacionales. ¡Lo logramos!”, dijo el físico de Caltech, David Reitze, director ejecutivo del LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory). Reitze comparó el resultado con la siguiente frase: “Hemos aterrizado en la Luna”.

Para muchos, este descubrimiento será premiado con el Nobel. Da la mejor confirmación hasta ahora de lo que Einstein predijo hace cien años en su teoría general de la relatividad: las interacciones gravitacionales deberían dar energía en forma de ondulaciones en la tela del espacio-tiempo. Por más de diez años LIGO ha trabajado buscando encontrar estas ondas y para ello ha usado un conjunto de rayos laser vía interferómetros. Los detectores laser están finamente calibrados de forma que pueden medir la distorsión de las dimensiones espaciales que son menores a un milésimo del ancho de un protón.

El año pasado los científicos de LIGO cambiaron partes de LIGO de forma que mejorara su sensibilidad. El nuevo LIGO empezó en septiembre pasado y no pasó mucho tiempo para que empezara la comunidad de físicos a hablar de que se estaban detectando ondas gravitacionales. La detección se hizo el 14 de septiembre del 2015. “En ese entonces no declaramos nada, pero estábamos listos para recibir datos”, comentó Stan Whitcomb, físico y jefe del proyecto LIGO.

Los científicos dicen que las ondas gravitacionales vienen de la conjunción de dos agujeros negros que están a 1.3 mil millones de años de la Tierra, en alguna parte de hemisferio celestial del sur. Los agujeros negros son de entre 29 y 36 veces la masa del Sol. En el curso de su colisión, la masa compartida, de alrededor tres veces la masa del Sol, se convirtió en energía en forma de ondas gravitacionales. “Esta es la primera vez que se ve un fenómeno de esta naturaleza”.

La investigación ya ha sido aceptada para su publicación en Physical Review Letters y posiblemente sus descubridores se conviertan en los siguientes laureados con el Premio Nobel.

Referencias:

GeekWire 
Wired
BigStory 

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