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Después de 20 años de construcción, el telescopio espacial James Webb (JWST por sus siglas en inglés), ha sido terminado y ahora empezarán las pruebas correspondientes. Se espera que el telescopio pueda ser lanzado al espacio en 2018, de acuerdo con el anuncio de la NASA.

Charles Bolden, administrador de la NASA, citó a una conferencia de prensa en donde se anunció el enorme avance que representa este telescopio, la cual se dio en el Centro Espacial Goddard en Maryland. El telescopio tiene 18 espejos que pueden recolectar luz infrarroja y está protegido por un escudo solar del tamaño de una cancha de tenis. El JWST es considerado el sucesor del mítico telescopio Hubble, que por años ha estado observando al Universo desde una órbita alrededor de la Tierra.

“Hoy celebramos el hecho de que nuestro telescopio está terminado y ahora es el momento de probar nuestro trabajo”, dijo John Mather, un astrofísico que trabaja en el proyecto. “Hemos creado dos décadas de innovación y de trabajo duro y éste es el resultado. Estamos abriendo todo un nuevo territorio para la astronomía”, indicó.

El costo del nuevo telescopio es de 8.8 mil millones de dólares. Busca observar el universo infrarrojo como nunca antes. Este instrumento es mucho más poderoso que el Hubble por dos razones, dice Mather, la primera es que éste tiene el espejo más grande que haya sido creado para un telescopio espacial. El área de captura es de siete veces el área del telescopio Hubble. Segundo, está diseñado para recolectar luz infrarroja, lo que en el Hubble está sumamente limitado.

Se sabe que la atmósfera de la Tierra brilla en la zona del infrarrojo, por lo que las medidas no pueden hacerse desde la Tierra. El Hubble, además, emite su propio calor, lo que oscurece las lecturas infrarrojas. El JWST trabajará a temperaturas muy cercanas al cero absoluto y descansará en un punto en el espacio que se denomina el Punto 2 de Lagrange, el cual está directamente detrás de la Tierra, viéndolo desde la perspectiva del Sol. De esa manera, la Tierra puede actuar como escudo del telescopio para las emisiones infrarrojas del Sol y el escudo del telescopio por sí mismo puede protegerlo del calor de ambos cuerpos.

La visión infrarroja podrá traspasar el polvo cósmico para así revelar las primeras galaxias del Universo y espiar en los nuevos sistemas planetarios que podrían estarse formando. Será sensible para analizar las atmósferas de los exoplanetas que pasen enfrente de sus estrellas e incluso, podría ser útil para saber si hay vida en alguna otra parte del Universo.

La potencia de este telescopio es francamente asombrosa: podría ver un abejorro a una distancia aproximada de la Tierra a la Luna e incluso, podría conocer la temperatura del insecto. Si hacemos una comparación de lo plano de sus espejos con el terreno del tamaño de los Estados Unidos, las montañas y valles, y las irregularidades serían apenas de un par de pulgadas de altura, indico Mather.

Se esperaba que el telescopio se lanzara en el 2014, a un costo de unos 5 mil millones de dólares, pero una serie de problemas y limitaciones en el presupuesto retrasaron el proyecto el cual, incluso, estuvo a punto de ser cancelado. Ahora los funcionarios afirman que está en la trayectoria correcta para que se lance en octubre del 2018 en un cohete Ariane 5. El proyecto lo lleva la NASA pero es apoyado por los socios internacionales, incluyendo la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense.

Las pruebas del telescopio ya han empezado en el Centro Goddard, pero será llevado a Texas y después a California, donde finalmente será ensamblado por completo. Las pruebas son muy importantes porque a diferencia del telescopio Hubble, que fue reparado en el espacio, este nuevo telescopio no pretende que tenga reparaciones hechas por humanos.

“Es crítico hacer las cosas correctas en tierra, y ése es el propósito de las pruebas que estamos haciendo aquí. Más importante aún serán las pruebas en el Centro Espacial Johnson, en donde se probará en la cámara de vacío A”, dijo Bolden.

A diferencia del Hubble, los espejos del JWST se pueden ajustar de forma individual, por lo que no se requieren lentes correctivos como en el caso de los que pusieron en el telescopio Hubble los astronautas. “Hemos aprendido las lecciones del Hubble (sus incidentes) y si se quiere hacer las cosas con cuidado, hay que medir al menos dos veces”, dijo Mather y agregó: “Y si no se obtiene la misma respuesta, es mejor buscar las razones de esto”.

Los investigadores podrán hacer observaciones con este telescopio por al menos 5 años pero podrían alargarse hasta 10 años con un poco de suerte. Se entiende que los espejos podrían chocar con partículas en el espacio en el tiempo que el telescopio esté funcionando, pero que no importa, pues el diseño permite trabajar al sistema a pesar de pequeños agujeros.

El telescopio completo mide unos 6.5 metros ensamblado en sus espejos, y es muy grande para lanzarse armado, por lo que han diseñado una técnica para que el telescopio se abra (digamos como una flor) una vez que esté posicionado en su órbita, lo cual puede llevar un par de semanas. Mather dice que después de esto, se extenderá el escudo solar con mucho cuidado y se esperará que se enfríe el telescopio y entonces se ajustará el foco del mismo para iniciar los estudios.

Se espera que el JWST puedas empezar a hacer ciencia unos seis meses después del lanzamiento. Estos serán los “seis meses de terror”, aludiendo a los “siete minutos de terror” que se sufrieron en el descenso del Curiosity en la superficie marciana.

Referencias: Space.com 

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