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En la feria CeBit 2012, en Hannover, Alemania, se presentó un robot industrial que aparentemente es un artista. En el evento, los visitantes pudieron posar mientras les dibujaba el rostro con trazos que parecen haber sido hechos por una mano humana.

Está claro que la ciencia ha incursionado en campos que antes pertenecían solamente a la creatividad de los seres humanos. Hace cerca de 20 años, por ejemplo, los programas de ajedrez, prosperaron significativamente y hoy sólo un puñado de grandes maestros pueden luchar contra ellos con relativo éxito; otros sistemas son capaces de componer música y ahora también los hay pueden hacer retratos.

Los artistas suelen tener personalidades llamativas. A algunos les gusta atraer la atención y se visten estrafalariamente, otros se pintan el pelo de colores o se reúnen con gente particular. El artista robótico también tiene su propia forma de ser, algo parecido a su personalidad: es de metal naranja y sólo espera que alguien se siente en un banquillo para que la cámara del mecánico personaje vea el rostro y en 10 minutos lo dibuje con un notable parecido.

El robot artista fue desarrollado por el grupo del laboratorio de robótica en el Centro para el Arte y los Medios ZKM en Karlsruhe, Alemania. Muchos de los que trabajaron ahí ahora están en el Fraunhofer Institute for Optronics, System Technologies and Image Exploitation IOSB, también en Karlsruhe.

El robot tiene una cámara en su brazo para ver al individuo; luego, analiza los bordes de la imagen con un sistema de procesamiento que mide el contraste y hace que el brazo del robot se mueva para empezar a dibujar.

Hacer un programa que dibuje no parece excesivamente complicado, lo difícil puede ser ajustar el algoritmo del procesamiento digital de la imagen para dar la idea de ser un dibujo hecho por humanos. De alguna manera, el sistema busca ‘ver’ como un artista, pues da mucha importancia a los detalles.

En mi opinión, aunque estas demostraciones suelen sorprender, lo interesante es que el robot no siempre dibujara los rostros de la misma manera, fuera por azar o por ‘voluntad’. ¿Podrán los robots dibujantes hacer algo así? ¿O finalmente seguirán siendo procesos mecánicos que deciden qué contornos dibujar? Curiosamente, este robot en la vida diaria hace tareas menos artísticas, como analizar la reflexión óptica de la luz o la composición de algunos materiales.

Fuente: Science Daily

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