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No cabe duda que vivimos tiempos asombrosos. Hoy cargamos en el bolsillo del pantalón un dispositivo que es francamente formidable: nos da acceso a Internet, podemos jugar, ver videos, intercambiar mensajes y hasta podemos hablar por teléfono. Se dice fácil, pero han sido muchos años desde los primeros teléfonos celulares, del tamaño de un ladrillo, a los teléfonos inteligentes que ahora tenemos, que cada vez tienen más memoria, hacen más cosas, son más pequeños, pesan y cuestan menos.

Y en donde en particular yo veo avances notables es en el ajedrez computarizado. Por ejemplo, tomemos el robot que se conoció como “The Chess Terminator” (más adelante se le rebautizó como ChessKA). Es un invento de Konstantin Kosteniuk, quien por años ha trabajado en el diseño industrial de un robot que pueda jugar al ajedrez. Kosteniuk es maestro de ajedrez, padre y entrenador de la que hace unos pocos años fuese la campeona del mundo, Alexandra Kosteniuk.

Hace cuatro años, en el 2010, Kosteniuk presentó su robot, el cual podía jugar contra tres oponentes simultáneamente. En noviembre del 2010, Chess Terminator jugó una partida de ajedrez rápido (a cinco minutos), contra el excampeón mundial del juego, Vladímir Krámnik, demostrando su habilidad en ajedrez rápido. El robot, que en realidad es una especie de mano robótica, no sólo podía tomar las piezas de un tablero real, sino que las ponía en su caja cuando alguna era capturada y además, apretaba el reloj ajedrecístico como se hace en una partida real. Vamos, que la experiencia de jugar contra esta máquina ya se asemejaba a lo que hace cualquier jugador cuando enfrenta a un rival humano.

Cabe decir que el robot no ve el tablero vía una cámara, sino que está conectado a un tablero con sensores que manda la información del mismo a la computadora del robot, la cual tiene una representación del tablero de ajedrez y de dónde están sus piezas. Todo esto se hace a través de un protocolo llamado UCI (Universal Chess Interface), que permite comunicar computadoras que juegan al ajedrez con algún tipo de interfaz, ya sea en la pantalla o bien, directamente a los controles del robot.

No se dice qué programa es el que está jugando en Chess Terminator, pero hay varios candidatos probables: Rybka 4 (“pecesito” en ruso), que por algunos años fue el programa más fuerte del mundo, o bien Houdini, creación del belga Robert Houdart, que en los últimos años se ha convertido en uno de los tres programas más difíciles de vencer por los jugadores más fuertes del planeta.

He aquí el encuentro de Chess Terminator contra Vladimir Kramnik. Cada jugador tenía cinco minutos para toda la partida. Mientras juega el excampeón mundial, hace comentarios sobre lo que piensa que el robot va a hacer (en ruso). Al fondo puede verse a quien ahora es el campeón mundial, Magnus Carlsen.

Lo interesante es que hablamos de un programa que ya hace 4 años podía jugar a un nivel extraordinario contra un excampeón mundial. Queda claro que ya el ajedrez está siendo dominado por las máquinas.  Sin embargo, no hay que desanimarse, pues ahora tenemos por unos 50 dólares, la posibilidad de tener a un gran maestro en casa, un jugador que está dispuesto a jugar a cualquier hora del día, desde la posición que queramos, etcétera. Esta oportunidad no la tuvieron por muchos años los mejores jugadores del mundo. Vivimos tan rápidamente y con cambios acelerados, que muchas veces no nos damos cuenta de los enormes avances de la tecnología. Repito, vivimos en un mundo asombroso.

Referencias:

Konstantin Kosteniuk

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