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La física moderna, la que descubre cosas como el bosón de Higgs por ejemplo, parece estar lejana a la cotidianidad. Y hay razones para pensar esto: de entrada, los físicos que trabajan en el colisionador son por una parte especialistas en temas tan complejos como la mecánica cuántica y por otra parte, el propio colisionador de hadrones es un aparato que costó muchos millones de dólares (pagado por varias naciones), y evidentemente no cualquiera tiene acceso al mismo.

En un colisionador como el que está enclavado en Suiza, los científicos hacen experimentos lanzando partículas atómicas a la velocidad casi de la luz, las cuales chocan con otras y se observa entonces qué pasa en los choques. A partir de miles de millones de colisiones, los científicos deben encontrar aquellas que sean significativas. Los datos se acumulan en los discos duros del sistema y entonces pueden pasar meses analizando los mismos. Vamos, que no se crea que se hace un experimento, se registran los resultados y se llega de inmediato a conclusiones como la existencia de bosón de Higgs, que a todo esto, tardó 50 años el confirmarse esta especulación que le dio el premio Nobel precisamente a Peter Higgs.

Lo interesante es que ahora los científicos están poniendo a disposición pública 300 TB (sí, 300 terabytes) de datos. Kati Lassila-Perini, una física que trabaja en el detector del Solenoide de Muón Compacto (CMS), explica las razones por las cuales se ponen accesibles este inmenso archivo de datos: “Una vez que hemos agotado nuestra exploración de los datos, no vemos razones para no hacer estos datos públicos”. Y agrega: “Los beneficios son numerosos, desde el poder inspirara a estudiantes de preparatoria hasta para entrenar a los físicos de partículas del futuro. Y personalmente, como la coordinadora de la preservación del CMS, esta parte es crucial para asegurar la disponibilidad de largo plazo de nuestros datos de investigación”.

Los datos son del 2011, los cuales se registraron de las colisiones de protones a 7 TeV (teraelectronvolts), lo que produce una fuente maravillosa de partículas raras que amamos pero que no entendemos.. Esto viene a ser la mitad de todos los datos recolectados por el CMS.

En los archivos aparecen los datos planos de los detectores (así cualquiera puede verificar los resultados) y también los conjuntos “derivados”, que son más fáciles de poderse trabajar. Cabe decir que el ERN también entrega las herramientas para hacer esto. Es interesante saber que el entorno que se usa en el CERN es Linux y se puede crear una sesión virtual con una serie de apps y scripts, los cuales pueden localizarse en GitHub.
Referencias:

OpenData (CERN) 
GitHub 
TechCrunch 

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