Esta historia es francamente digna de contarse: un empleado de una empresa rusa, que se dedica a reparar discos duros, recibió a un cliente que llevaba un disco de unos 500 Gbytes descompuesto, que había comprado en una tienda china por un precio ridículamente bajo. Pero la unidad aparentemente no trabajaba correctamente. Por ejemplo, si el usuario guardaba una película en el disco, al tratar de reproducirla, el resultado es que sólo se veían los últimos cinco minutos del filme.

Todos los que estaban en ese momento en la oficina rieron. No era la primera vez que alguien llegaba con un disco con este problema… Y como otras unidades similares, también habían sido compradas en China. Al abrirlas, lo que encontraron fue francamente sorpresivo para el cliente: Esto es lo que vieron:

¡Un disco duro de estado sólido de 128 Mbytes!. No había disco duro físico real, ni mecanismo lector, nada. El drive de estado sólido está diseñado para  trabajar en un modo “loop” o “bucle“, lo cual significa que cuando se queda sin espacio, comienza a sobreescribir el disco desde el principio. Curiosamente la unidad reporta “correctamente” los tamaños de archivos y la capacidad del disco duro. Y cuando entra en el modo “loop-sobreescribir“, no parece tocar otros archivos presentes en el disco.

El dispositivo se ve convincentemente real: muchas etiquetas técnicas, marca conocida, etc. De hecho, el vendedor chino de esta unidad demostró al cliente que el sistema funcionaba guardando información en el disco, para probarle que funcionaba correctamente.

Aparentemente el truco está en el controlador del disco, el cual contiene la información de la capacidad de la unidad. La tabla se guarda en el controlador, por lo que el sistema piensa que tiene espacio suficiente, pero como el espacio real no corresponde a lo que marca el controlador, entonces sobreescribe en el disco sin pena alguna.

Fuente: jitbit

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