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PsiclogiaAmadas por unos pocos y odiadas por la mayoría, las matemáticas son una de las materias que siempre nos seguirán independientemente a que nos dediquemos. Pero, ¿por que son tan traumatizantes para algunos? Científicos de la Universidad de Chicago han resuelto parte de la gran incógnita al descubrir que la preocupación o el estrés desencadenado antes de resolver un problema matemático produce en el cerebro una respuesta similar a la que se experimenta cuando sentimos un dolor físico.

El comportamiento del cerebro humano es extremadamente rico y complejo, el procesamiento numérico se localiza principalmente en el lóbulo parietal, específicamente en surco intraparietal y el giro angular. Aunque otras regiones cerebrales como la corteza prefrontal, la parte posterior del lóbulo temporal, la corteza cingulada y la ínsula también contribuyen al correcto funcionamiento de estas capacidades.

Utilizando escáneres cerebrales los investigadores determinaron que las áreas del cerebro que se activaban al prepararse para resolver un problema matemático se superponia con las misma zonas que registran la amenaza de daño corporal y dolor físico.

“Para alguien que tiene miedo a las matemáticas, la expectativa de hacer las matemáticas provoca una reacción cerebral similar a cuando experimentan dolor, es como si pusieramos la mano sobre una estufa caliente”, dijo Sian Beilock, profesor de psicología en la Universidad de Chicago.

Sorprendentemente, los investigadores encontraron que era la previsión de tener que hacer matemáticas, y en realidad no hacer matemáticas en sí, que se veía como dolor en el cerebro. “La activación del cerebro no ocurre durante el desempeño de las matemáticas, lo que sugiere que no es la propia matemática la que duele, sino la anticipación de hacerlas es lo doloroso “, agregó Ian Lyons,  PhD graduado en psicología de Universidad Chicago.

Para el estudio, los investigadores trabajaron con 14 adultos que mostraron tener miedo específicamente para situaciones relacionadas con las matemáticas. Las pruebas consistieron en calibrar la propia ansiedad al recibir un libro de texto de matemáticas, caminando a clase de matemáticas y problemas matemáticos como por ejemplo, la validez de la siguiente ecuación: (12 x 4) – 19 = 29

Curiosamente, los niveles de ansiedad de matemáticas no se asociaron con la actividad cerebral en la ínsula o en cualquier otra región neural cuando los voluntarios estaban haciendo matemáticas. El trabajo de Lyon y Beilock sugiere el miedo a las matemáticas deriva de una ansiedad dolorosa  que comienza mucho antes de que una persona se sienta a resolver el problema.

La ansiedad matemática puede comenzar tan pronto como el primer grado de escuela es por eso que la investigación sugiere tomarla como un indicador psicológico negativo que necesita ser tratado como cualquier otra fobia.

Referencia: PLOSONE

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