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Científicos de la Universidad de Leibniz han desarrollando un sistema nervioso electrónico que permite a los robots gestionar cuatro niveles de dolor y simular actos reflejos que los protejan de factores externos.

El dolor es una expresión sensorial y emocional que pretende indicar al sistema nervioso central que estamos frente a una situación peligrosa. Esto desencadena una serie de mecanismos para evitar o intentar limitar las lesiones.

Actualmente las investigaciones se centran en modelar electrónicamente este tipo de reacciones ante estímulos, el esquema tradicional que se sigue es el de sensores capaces de capturar estímulos como la presión o la temperatura con distinta intensidad; lecturas que se procesan adaptando los movimientos del robot a las mismas.

La gestión del dolor cambia la forma en la que las lecturas de los sensores se procesan, en vez de ser proporcional o modelada de una forma lineal, se atiende a umbrales y a reacciones más inmediatas. Esto puede implicar el abandono de las tareas que pudiera estar llevando a cabo el robot.

El darle al robot la capacidad de reaccionar de forma más rápida ante situaciones peligrosas puede ser fundamental para su “supervivencia”. Por ejemplo, no querríamos que el robot se quemara en un incendio por mantener un vaso de agua en la mano, como se le había solicitado que hiciera, refieren los desarrolladores.

La captación de estímulos se realiza mediante un sensor llamado Biotac, capaz de percibir presión, vibración y temperatura, lo que le permite definir cuatro niveles de dolor para su trabajo: inexistente, leve, moderado y severo. Además Biotac simula la piel humana de la punta de un dedo, tratando de captar el entorno de la misma manera que un dedo lo haría.

El dolor inexistente y leve se gestiona de manera tradicional, el robot reacciona de forma proporcional a la intensidad del estímulo. Si este es un leve contacto, el robot se aparta suavemente. Si el robot percibe un aumento de temperatura no peligroso, se apartara cuando pueda (priorizando las tareas que pueda estar realizando) de la fuente de calor.

El dolor moderado hará que el robot abandone, si es necesario, las tareas que pueda estar realizando, reaccionando de forma refleja y alejándose de lo que provoca el dolor. En caso de dolor severo, la reacción será muy rápida, las tareas se abandonarán completamente.

Sin duda un avance que da un paso más por el desarrollo de un reflejo a base de dolor para los robots, el cual le otorgaría una autonomía a un nivel más avanzado.

Referencia: IEEE, ID, Spectrum

 

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