ADN

En nuestro organismo habitan billones de bacterias, son tan numerosas que incluso su material genético supera al nuestro. Un estudio por parte la de la Universidad de Washington sugiere que, así como el ADN humano varía de persona a persona, el material genético bacteriano es específico en cada humano a tal grado que funcionaría como una huella de identificación biológica.

En el intestino humano existen alrededor de 2000 especies diferentes de bacterias y somos colonizados desde el momento de nacer por las colonias bacterianas de nuestra madre en el canal de parto. Estos microorganismos ayudan a convertir los alimentos en energía, a destruir toxinas, a producir determinadas vitaminas o aminoácidos y a proteger al organismo frente a muchos patógenos. A cambio, el sistema digestivo les da alimento y hábitat.

En el estudio, los investigadores analizaron el ADN microbiano en 252 muestras de heces de 207 personas, centrándose en 101 especies de bacterias que se encuentran comúnmente en el intestino, identificando más de 10 millones de cambios de una letra en el ADN colectivo de los microbios. Además de identificar numerosas alteraciones y cambios estructurales en su material genético.

Las muestras obtenidas se recolectaron en diferentes lapsos de tiempo, un mes, seis meses y un año respectivamente, encontrando muy poca variabilidad entre ellas.

“Sorprendentemente, cada uno de nosotros puede ser identificado por el ADN colectivo de nuestros microbios intestinales”, dice George Weinstock, PhD, Director Asociado del Instituto del Genoma en la Universidad Washington. “Esa colección es individualizada, completamente análoga a nuestro genoma humano. Las diferencias en la forma en que las personas responden a diversas drogas o la forma en que utilizan los nutrientes específicos se puede remontar a la variación genética en los genes microbianos, así como en nuestros genes humanos.”

“El ADN microbiano en el intestino es notablemente estable, como una huella dactilar, incluso después de un año, todavía podríamos distinguir a los individuos por la firma genética de su ADN microbiano”, agregó.

Regularmente el concepto de la población hacia las bacterias es que estas son dañinas, pero generalmente estas trabajan para mantenernos sanos. La forma y la situación exacta en las que interactúan con nosotros no se conoce, pero investigaciones como esta sugieren que además de tener la capacidad de funcionar como una huella de identificación biológica, desequilibrios en su ecosistema pueden contribuir al síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn e incluso la obesidad, así mismo su manipulación genética podría contribuir a mejorar nuestra salud.

Referencia: Nature

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