La impresión que tenemos de China es extraña: por una parte tenemos la idea de que los productos que producen son malisimos, «chafas», que se dañan a la primera de cambios, etcétera. Por otra parte, este gigantesco país está dando de qué hablar en la ciencia. Por ejemplo, tienen tres veces más supercomputadoras que cualquier otro país. Además de ello, en un buen número de actividades están destacando notablemente. Vamos, incluso en ajedrez han logrado en convertirse en los campeones olímpicos por primera vez hace un par de años, tema dominado por los rusos en general.

Pues bien, China está planeando entrar a la carrera de la física experimental y ha anunciado que empezará la primera fase de la construcción de un gigantesco colisionador de partículas alrededor del año 2020, el cual será del doble del tamaño que el Gran Colisionador de Hadrones. El instrumento de los chinos sería además, siete veces más poderoso del que actualmente se tiene trabajando en Suiza.

El Gran Colisionador de Hadrones es la máquina mas grande del mundo. Tiene un túnel circular de unos 27 kms de circunferencia. China planea el Colisionador Circular de Electrones Positrones (CEPC por sus siglas en inglés), el cual podría tener entre 30 y 62 millas de circunferencia, lo cual sería un círculo tan grande que «encerraría» a Manhattan (a manera de hacernos una idea de su tamaño).

Wang Yifang, director del Instituto de Física de Altas Energías de la Academia China de Ciencias, ha sugerido Qinhuangdao, una ciudad portuaria del norte, cerca de la Gran Muralla, como el lugar ideal para crear el túnel subterráneo. En el plan que se maneja, el túnel podría funcionar con dos colisionadores diferentes. En la primera fase del proyecto será el CEPC, diseñado para estudiar el bosón de Higgs, la famosa partícula de Dios y cómo es que decae cuando entra en colisión. Los supercolisionadores hacen chocar partículas atómicas entre sí a velocidades cercanas a la velocidad de la luz, para así tratar de recrear las condiciones de la teoría más aceptada del inicio del Universo, el Big Bang, o como diría Jorge Hernández Campos, el gran pum. Se supone que este nuevo supercolisionador se acercaría mucho más a las condiciones originales prácticamente segundos después del nacimiento del Universo.

«El Gran Colisionador de Hadrones está llegando a sus límites», dijo Wang al China Daily. «Es imposible escalar la energía de forma dramática ya en este instrumento. La ruta técnica que hemos elegido nosotros es diferente a la facilidad en Suiza. Mientras que el Colisionador de Hadrones hace chocar protones, con lo cual se generan bosones de Higgs junto con otras partículas, la idea del CEPC es sin embargo, colisionar electrones y positrones para así crear un entorno extremadamente limpio que solamente produzca bosones de Higgs».

La segunda etapa del aceleradoe planeado, que empezaría su construcción en el 2040, es el Súper Colisionador Protón-Protón (SPPC por sus siglas en inglés), que sería una versión actualizada del Gran Colisionador de Hadrones, diseñado para estudiar colisiones a súper-altas velocidades entre protones. Podría descubrir un nuevo rango de partículas y dar más luz sobre los misterios de la materia oscura, los agujeros negros y el propio gran pum».

De acuerdo a los líderes del proyecto, esto será un trabajo de muchas naciones, con participación global en el diseno, construcción y experimentos por realizar. El Profesior Akrani-Hamed, del nuevo centro para la física futura de las altas energías, dijo a Al Jazeera, que ya ha empezado a invitar a los científicos líderes para que den pláticas en Beijing. Predice que tanto los físicos como los científicos de todo el mundo tomarán parte en este proyecto.

China, sin embargo, tiene el músculo financiero para crear un colisionador del tamaño y potencia que quieran y así impactar a la ciencia internacional, dominada por los Estados Unidos y Europa. De acuerdo a Índice 2013 de Nature, la contribución de China a las publicaciones de investigación de alta calidad es ya segundo lugar, solamente sobrepasada por los Estados Unidos.

Referencias:

Gizmag 
Chinese Academy of Sciences