La siguiente versión del sistema operativo de Windows, la 8, podría catalogarse como la composición de dos cuerpos que se han pegado de una manera poco usual: por una parte Win32/Desktop y WinRT/Metro. Trabajando juntas estas partes se producirá ahora sí una versión mucho mejor de lo que Microsoft nos ha podido entregar hasta ahora o bien, cada parte de este extraño “cuerpo” tirará con fuerza para su lado y la conclusión será ¿un sistema operativo fiasco?

Microsoft, sin importar lo que digan propios y extraños, está moviéndose en una dirección muy clara. Ya anunció su tienda, la Microsoft App, además de que ya está por entregar la versión beta de Windows 8. se supone que esta nueva versión está reinventada, o reimaginada. Pero la verdad es que parece que estamos hablando de Windows 7 con un sistema operativo para una tablet. Aunque no hay dos ediciones de Windows diferentes, sí se tienen dos interfaces con el usuario distintas pues en el fondo son dos plataformas de desarrollo diferentes. En alguna medida quizás habría que haber pensado como hizo Apple: Mac OS X e iOS, que es una versión recortada del sistema operativo de Mac, finalmente. En el caso de Microsoft, hay en realidad dos versiones del sistema: Windows Metro y Windows Desktop (qué afán de seguir llamándose Windows – como me dijo Pontón, “ya no es cool que se llame Windows”). Y ambas versiones son tan similares como son las diferencias entre un  chimpancé y un ser humano.

La nueva tienda de Apps de Windows es sobre apps para Metro y se espera que se empiecen a escribir nuevas apps o a portar las existentes (de Win32) a este nuevo ambiente. Para que esto ocurra, Microsoft bajará su margen de ganancias, del 30% al 20% si las apps se venden mucho (aunque habría que definir qué significa “mucho”). Se sabe además que hay unos 500 millones de usuarios de Windows 7, por lo que la tienda de Microsoft pretendería ser al menos más grande que la de iOS o la de Android.

Sin embargo, surgen las preguntas. Por ejemplo, Los que usan Windows 7, ¿migrarán a la versión 8? Está por verse. Quienes usan Windows 7 son quienes tienen máquinas de escritorio y notebooks (o laptops). ¿Qué podría ofrecerles Windows 8? Virtualmente nada nuevo. En realidad, lo único realmente nuevo de la versión 8 es la interfaz Metro. Y para muchos, el problema de Metro es que usarlo con ratón, en lugar de usarlo con una pantalla multitáctil, parece que no resulta la mejor experiencia para el usuario.

Por supuesto que con la llegada de Windows 8 saldrán seguramente más monitores con posibilidades multitáctiles. Sin embargo, no se ve a corto plazo que vayan a desplazar los millones de monitores que no tienen esta alternativa y que funcionan adecuadamente con el ratón.

¿Qué podría entonces obligar a esta migración a Windows 8? Un escenario es que Metro se establezca en las tablets y que esto motive a los usuarios a buscar integración entre su máquina de escritorio y su dispositivo móvil. En este caso podría forzarse a la migración, siempre y cuando existan las herramientas para esta futura integración entre ambas plataformas.

El argumento de “porque tengo Windows 8 en mi tablet lo quiero en mi computadora de escritorio” se podría aplicar así también: “porque tengo Windows 8 en mi tablet y lo quiero en mi teléfono“. Y esto nos llevaría a un problema. Windows Phone 7 no es WinRT/Metro. No es Windows 8 tampoco. Por lo que el argumento no podría aplicarse  a menos que Microsoft decida cambiar WP7 para estar basado en Windows 8, el cual presumiblemente se llamaría Windows Phone 8. Esto haría la transición entre plataformas menos crítica. Las mismas apps podrían correr en tablets, teléfonos y computadoras de escritorio con Windows 8, pero este paso tampoco es una cuestión de querer y ya. Hay mucho por hacer en el mundo de los desarrolladores para que esto pueda pasar.

Quizás la solución sería plantear a Metro como un nuevo sistema operativo y basar todo los subsecuentes desarrollos en esto. Porque por el momento tenemos Windows 7, Windows 8, Windows Phone 7 y Windows/Metro para tablet. ¿Quién será el valiente que consiga que todas estas plataformas se platiquen sin dificultades? Se ve como una tarea titánica.

Sin duda reimaginar y reinventar Windows es una buena idea, pero hacerlo pensando en un dispositivo como una tablet para que sea usado también en la máquina de escritorio parece ser una mala idea, por decir lo menos. La sinergia entre teléfono, tablet y máquina de escritorio no parece estar ahí. Sin embargo, es claro que Microsoft no tiene un pelo de tonto y no va a dejar a la deriva a 500 millones de usuarios de Windows 7, que lo son potencialmente para las apps en Windows 8. ¿O no?

Fuente: i-programmer

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