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El ajedrez ha sido por mucho tiempo una cama de pruebas muy interesante para los programadores. Escribir una aplicación que juegue mejor que el mejor de los ajedrecistas llevó alrededor de 50 años y sin embargo, en términos estrictos, el ajedrez sigue sin estar resuelto. Por ejemplo, el juego de damas lo resolvió el equipo de Jonathan Schaeffer hace unos años, siguiendo muchas de las técnicas que se usan en los programas de ajedrez, pero la complejidad de este juego es mucho menor. Aún así, es un gran logro de la tecnología y de la ciencia de la computación.

En los primeros años en los que empezó esta fiebre por escribir programas de ajedrez, los programadores se reunían una vez al año, aproximadamente, en un hotel en Estados Unidos, y llevaban sus máquinas y software para enfrentar a sus otros rivales mecanizados. Eran torneos relativamente ruidosos, porque a la computadora no le alteran las condiciones del salón, por lo cual, los programadores podían discutir las incidencias del juego y lo que hacían sus programas.

Hay interesantes anécdotas de esos primeros encuentros. En una ocasión, a este “Campeonato Mundial de Ajedrez entre Computadoras”, se apersonaron un par de grandes maestros, quienes observaban con cierto interés y simpatía las jugadas que los diferentes programas hacían. Estaban divertidos por la ingenuidad con la que jugaban las máquinas. Uno de los científicos que pasaba por ahí les dijo: “hoy se ríen, mañana vendrán a pedirnos consejo”. Y finalmente eso pasó: los programas se volvieron extraordinariamente poderosos y demasiado fuertes para la competencia humana. Solamente los jugadores de elite pueden dar cierta batalla a los programas pero claramente día a día, estos motores de ajedrez nos están ganando la lucha final.

A pesar de que los programas, estos “engines” puedan ganarnos al 99.99% de los seres humanos, la guerra no está pérdida. Hoy en día podemos analizar las partidas de los mejores jugadores a partir del formidable cálculo que hacen las máquinas y que, finalmente, son ahora nuestro mejor aliado analítico. La tecnología ha avanzado y el hardware y software que hoy tenemos sobrepasa por mucho cualquier extrapolación del pasado. Por ello mismo, no es para rasgarse las vestiduras porque los programas caseros juegan mejor que la mayoría de los jugadores. Vamos, nadie sufre demasiado por saber que una motocicleta probablemente pueda correr los 100 metros planos en menos tiempo que Bolt ¿verdad?

En esto del ajedrez computarizado hay dos tipos de programas, los propietarios y los de código abierto. Los campeonatos mundiales entre máquinas ya no se hacen. Lo que se hace ahora es que alguien pone a jugar a los diferentes programas entre sí de forma automática y al final del día reporta los resultados. Así, se acabaron esos torneos en donde se reunían los programadores del tema. Ahora simplemente se observa el desarrollo de interminables partidas entre los diferentes programas.

Hoy en día hay listas “no oficiales” sobre el desempeño de los mejores programas de ajedrez. La aplicación que hasta el momento es la mejor de todas se llama Stockfish 7, y es un programa de código abierto, gratuito. Stockfish 7 corre en Windows, Mac y Linux. Hay versiones portadas a iOS (SmallFish) y Android (DroidFish), todas gratuitas. En Mac, Linux y Windows, Stockfish 7 es un programa que corre en una interfaz gráfica que soporte el protocolo UCI (Universal Chess Interface). Arena es una muy buena opción, también gratuita.

De acuerdo a este sitio, se han comparado 509 motores de ajedrez, quienes han jugado 315,342 partidas cada engine contra los demás. Se supone que son las mejores versiones de los programas y se han jugado un total de 1,363,728 por un total de 1,567 programas, probados por 20 voluntarios que han puesto sus equipos. Los programas pueden usar sus libros de aperturas (hasta las 12 jugadas iniciales) y en la parte de los finales pueden consultar las tablas de Nalimov, que juegan finales perfectos de 3, 4 y 5 piezas. El control de tiempo es equivalente a 40 jugadas en 4 minutos, en equipos Athlon 64 X2 4600+, a 2.4 GHz. La clasificación final de la lista del 2 de abril del 2016 es la siguiente: 1 Stockfish 251115 64-bit 4CPU, 3414; 2 Komodo 9.2 64-bit 4CPU, 3405; 3 Houdini 4 64-bit 4CPU, 3329; 4 Gull 3 64-bit 4CPU, 3262; 5 Equinox 3.30 64-bit 4CPU, 3242;

Hay que decir que el rating del mejor jugador humano es de 2872 puntos, aproximadamente. La cifra la alcanzó Magnus Carlsen, actual campeón mundial, aunque ahora su rating es de 2844 puntos, manteniendo el primer lugar de la lista internacional.

Si quiere probar la fuerza de Stockfish 7, puede descargarlo de la página oficial. Recuerde descargar también Arena e instalar el “engine” para que pueda ser usado por ese programa. Verá que es imposible de ganarle.

Referencias:

Computer Chess 
Stockfish 7 

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