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La robótica con frecuencia da de qué hablar, y es que hay un interesante número de ideas que pueden convertirse quizás en el siguiente paradigma de la Inteligencia Artificial.

En muchas ocasiones, los robots se programan de acuerdo a reglas fijas para que hagan alguna labor específica, pero hacer que decidan de pronto por sí mismo, que tengan su propio criterio, por decirlo de una manera coloquial, no es un asunto fácil.

Por ejemplo, podemos pensar en robots que manejan automóviles y que en primera instancia, su actividad primordial es la de evitar colisiones con otros autos o personas cuando toman el volante.

Pero el ser demasiado cuidadoso no parece ser una buena idea en un tema como la conducción autónoma de un vehículo, porque es demasiado rígido y esto también puede traer consecuencias importantes.

Por ello, un equipo del Tecnológico de Georgia, ha creado un algoritmo que hace un balance entre los dos extremos, la eficiencia y la seguridad. Vamos, que de pronto el robot tiene un criterio más amplio para tomar decisiones que -para decirlo coloquialmente- “ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”.

El evitar las colisiones es una de las consideraciones más importantes en la conducción de vehículos de forma autónoma, pero ya algunos investigadores han ponderado la ética que permite a estos robots choferes violar leyes menores para que las cosas sigan funcionando correctamente, cosa que por ejemplo, la mayoría de los automovilistas humanos hacen, aunque a veces con demasiada frecuencia.

“Cuando se tienen muchos robots juntos, hay que enfocarse en que no choquen unos con otros porque de alguna forma lo que lograremos es que se detengan”, dice Magnus Egerstedt, un “robotista” de Georgia Tech.

“Su comportamiento sobre la seguridad es tal que termina por congelar su actividad. Les es imposible entonces moverse a cualquier parte porque sus algoritmos terminan por considerar que es inseguro”.

El equipo de Egerstedt desarrolló entonces unos algoritmos que permiten que un pequeño grupo de robots crucen trayectos y se den cuenta de situaciones que les permitan no chocar unos con otros.

Esencialmente cada robot navega usando un conjunto de estados seguros y de barreras certificadas, pero hacen esto con una desviación mínima de sus objetivos claves.

“En términos que todos podamos entender: hicimos que la burbuja alrededor de cada robot (es decir, el espacio que cada robot ocupa y que es “consciente” de ello), lo más pequeña posible. Nuestros sistemas permiten a los robots hacen la cantidad mínima de cambios a sus comportamientos originales para lograr sus objetivos sin tocarse unos con otros”, dice Egerstedt.

El siguiente video es una demostración de estos algoritmos. En él se muestran cuatro robots moviendo en sincronía y casi de forma hipnótica, pareciera que toman decisiones autónomas con un criterio muy claro.

Este tipo de algoritmos bien podrían incorporarse a los vehículos autónomos en el futuro cercano, incluso considerando que esta tecnología de la conducción autónoma de coches ha sido hasta ahora muy segura en general. “No hemos visto aún miles de automóviles autónomos en las calles”, dice Egerstedt.

“Los robots son muy conservadores porque quieren asegurarse que quienes viajen en estos autos estén seguros”, concluye.

El equipo presentará un artículo técnico al respecto en la conferencia IEEE de Decisión y Control, en diciembre de este año.

Referencias: Georgia TechNew Atlas 

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