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De acuerdo a un grupo de investigación de Estonia, la interferencia magnética con el cerebro podría ser usada para hacer que el mentir fuese imposible, con lo que los polígrafos podrían volverse obsoletos. Inga Karton y Talis Bachmann trabajaron con 16 voluntarios a quienes se le sometieron a estimulación magnética transcraneal, la cual estimula algunas partes del cerebro y otras no.

El equipo descubrió que cuando los magnetos se aplican a la corteza, izquierda o derecha, en la parte dorsolateral prefrontal, al frente del cerebro, dependiendo de qué lado es el estimulado, los sujetos podían mentir o decir la verdad. Pero cuando se dirigía la interferencia magnética directamente al lóbulo parietal, sus decisiones no cambiaban.

A los voluntarios se les presentaron una serie de discos de colores, y se les pidió que dijeran la verdad o mintieran sobre los colores de los objetos mientras a la mitad se les estimulaba en la parte izquierda y a la otra mitad la parte derecha.

Los resultados mostraron que los ocho voluntarios que fueron estimulados en su parte izquierda, mintieron más frecuentemente, mientras que los del otro grupo, dijeron más veces la verdad, indicaron los investigadores. El experimento se repitió con el lóbulo parietal estimulado y no hubo ningún efecto. “la elección espontánea de mentir más o menos puede ser influenciada por la estimulación del cerebro“, dicen los investigadores en su artículo, publicado en el Behavioural Brain Research.

El ano pasado, los investigadores del MIT también usaron poderosos magnetos para tratar de influenciar lo que se dice es el área cerebral “de la moral“, la cual se sitúa atrás de la oreja derecha, haciendo que la gente tenga menos moral temporalmente.

Los críticos apuntan deficiencias en esta investigación. La más obvia es la muestra estadística de los sujetos en la experimentación. Igualmente la verdad o la mentira se basan no solamente en hechos, sino que se forma a partir de construcciones sociales, creencias religiosas, entre otras cosas, además de que puede ser parte de algunos mecanismos que aún no se entienden bien del cerebro.

Uno podría pensar que la moral es un comportamiento de alto nivel. Ser capaz de aplicar un campo magnético a una parte del cerebro y cambiar los juicios morales de las personas es poco más que sorprendente“, dice la Dr. Liane Young, quien lidereó el estudio.

Fuente: ibTimes

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