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Linus Torvalds es el creador de Linux, un sistema operativo que en términos reales es Unix, y que ha tenido una enorme influencia en el desarrollo del cómputo moderno, además de ser un proyecto de código abierto y libre, lo cual lo hace mucho más interesante.

Recientemente Torvalds habló en California, en el Open Source Leadership Summit, en donde con su característico desparpajo dijo:

“Las innovaciones de las que habla la industria son mierda (bullshit, del original). Cualquiera puede innovar. No hagan algo grande eso de “piensa diferente”… Al diablo con eso. No tiene sentido. 99% trata realmente de hacer que el trabajo se haga”.

En esta conferencia Linus discutió cómo ha hecho para administrar el desarrollo del kérnel de Linux y su actitud para con el trabajo.

“Todo esto que se dice alrededor no tiene nada que ver con el trabajo real. El trabajo real está en los detalles”, dice Torvalds. El autor de Linux suscribe la opinión de que un proyecto exitoso es 99% transpiración y 1% innovación.

Torvalds es una especie de “dictador” benevolente del sistema Linux, particularmente del kérnel, además de haber creado el sistema de control de versiones distribuidas llamado Git. Linus ha demostrado que su enfoque produce resultados.

Es difícil minimizar lo que Linux ha hecho en la industria de la tecnología: Linux es el sistema operativo dominante en servidores. Casi todas las computadoras de altísimo rendimiento usan Linux y la mayoría de los dispositivos móviles así corren una versión que viene literalmente del esfuerzo original de Linux.

Regresa Delphi a la plataforma Linux

El kérnel de Linux, a todo esto, es tal vez la tecnología colaborativa más exitosa en la era de la PC. Los contribuyentes del kérnel llegan ya a unos 13,500 (partiendo desde el 2005) y se añaden unas 10 mil líneas de código, borrando unas 8,000 y modificando entre 1,500 a 1,800 líneas diariamente. Y esto se ha hecho así en los últimos 25 años.

“Hemos hecho esto por 25 años y uno de los problemas recurrentes es que tenemos gente que le pisa los talones a otros”, dice Torvalds. “Por lo que para toda la historia [de este proyecto] lo que hemos hecho es organizar el código, el flujo del mismo [y] organizar nuestra manera de dar mantenimiento hasta el grado de llegar al dolor, que es cuando la gente no está de acuerdo con una pieza de código la cual, básicamente, entonces eliminamos”.

El proyecto es estructurado por lo que la gente puede trabajar de forma independiente, explica Torvalds.

“Hemos sido capaces de realmente modularizar el código y desarrollar un modelo en el cual podemos hacer muchas cosas en paralelo. La tecnología juega un papel obvio pero el proceso es al menos tan importante como lo anterior”.

Linus Torvalds indica que “es un proyecto social sobre tecnología y la tecnología es lo que hace que la gente se pueda poner de acuerdo en los problemas porque… usualmente hay una postura clara correcta y una incorrecta”. 

Pero ahora que Torvalds no está revisando personalmente cada cambio que hizo hace 20 años, simplemente confía en la contribución de su red social.

“Es una red social y en la confianza, por lo que podemos decir que tenemos una fuerte red de trabajo. Es por ello que podemos tener a miles de personas involucradas en cada versión [del kérnel]”.

El énfasis en la confianza explica la dificultad de involucrarse en el desarrollo del kérnel, porque las personas no simplemente se registran, mandan su código y desaparecen.

“Si tú lanzas una serie de pequeños parches al punto en el que los que mantienen el sistema confían en ti, en ese punto eres más que un simple programador más que manda parches. Te conviertes en parte de la red de trabajo de confianza”.

Hace 10 años, Linus Torvalds dijo a otros contribuyentes del kérnel que quería una nueva versión del mismo cada 8 semanas, en lugar de tener un ciclo de versiones que podrían estar por años. Los desarrolladores del kérnel lograron reducir el ciclo de versiones a más o menos 2 meses y medio. Y desde entonces, el desarrollo se continúa sin grandes problemas.

“Es casi aburrido lo bien que trabaja nuestro proceso”, dice Torvalds. “Todo el tiempo de estrés es cuando hablamos del proceso, no sobre el código en sí mismo. Cuando el código no trabaja, eso puede ser incluso emocionante… Los problemas del proceso son un dolor en el trasero. Nunca, de verdad nunca, quieres tener problemas en el proceso. Esto es cuando las personas empiezan a enojarse unas con otras”, concluye.

Referencias: The Register 

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