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No hay duda que los debates entre Hillary Clinton y Donald Trump son relevantes no solamente para los Estados Unidos, sino para todo el mundo, pues quien gane será el líder del país más poderoso del mundo.

Por ello, se han realizado todo tipo de análisis desde los más diversos puntos de vista. Ahora el cómputo revela su propia manera de ver estos debates, alejados de cualquier sesgo político.

Microsoft anunció hace tiempo su sistema de inteligencia artificial, que presupone la posibilidad de que los desarrolladores puedan hacer programas más inteligentes usando específicamente el “aprendizaje profundo”, que usa redes neuronales para este propósito.

Para ello, tiene una serie de APIs para estos fines. Uno de ellos es el dedicado a las emociones, que analiza el rostro de una persona y puede indicar si está triste, alegre, enojado, etcétera. Este API se usó para analizar el debate entre Clinton y Trump.

Cuatro estudiantes graduados de la Universidad de Columbia, del Instituto de Ciencias de los Datos, construyeron una aplicación que se llama Debate in (E)motion, la cual observó el debate entre los candidatos presidenciales dando como entrada el rostro de cada uno cada cinco segundos. El resultado fue dar un valor que representa qué tan confiable es el sistema para reconocer un conjunto de emociones.

De acuerdo con Amirhossein Imani, uno de los estudiantes del equipo, fue crear un sistema que funcionase como un servicio al público, es decir, que pudiese dar un análisis del debate sin estar sesgado pues finalmente todos los seres humanos tenemos diferentes clases de prejuicios.

Por ejemplo, en el primer debate, la computadora reconoció mucha alegría en el rostro de Hillary Clinton, lo cual parece ser algo esperado. A pesar de los ataques de su contrincante, ella mantuvo una sonrisa. También la computadora percibió algo de sorpresa y de tristeza, pero no mucha ni frecuente. Pero en el caso de Trump, se detectó menos felicidad, de manera sustancial, mucha tristeza, algo de sorpresa y además, mucho enojo.

Es claro que este análisis no es perfecto y que el trabajo hecho por Microsoft, aunque muy interesante, apenas está en pañales. Es decir, hay un margen de error considerable. De acuerdo con Microsoft, hay errores achacables a la manera en que las cadenas de televisión envían las imágenes. Para poder identificar microexpresiones, se necesita un mayor número de cuadros por segundo y esto desde luego, no se ve en los debates.

Otra dificultad es que la aplicación solamente ve los rostros, pero no puede ver los gestos corporales y físicos, así como el tono de voz. Esto habla que un análisis de los debates con este programa tiene un número importante de “peros”. No obstante, puede dar algunas pistas interesantes de lo que pasa en las emociones de los candidatos y más aún, como ya dijimos, lejos de los sesgos y prejuicios humanos.

El video de arriba muestra los conceptos fundamentales del análisis. Todo parece indicar que Clinton se mantuvo mucho más tranquila, más centrada, que su rival político, el cual -a decir verdad- parece auto-boicotearse cada vez que abre la boca. Pero no supongamos que Clinton ganará fácilmente, a pesar de como van las encuestas en Estados Unidos. Trump es un estuche de sorpresas. El 8 de noviembre todo puede pasar.

Referencias: QZ 

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